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lunes, 28 de marzo de 2016

"Estimulación eléctrica para potenciar la memoria" (Parte I)

Estimulación eléctrica para potenciar la memoria
Hacia finales del siglo XVIII, el médico italiano Luigi Galvani (1738-1798 ) demostró la naturaleza eléctrica de los impulsos nerviosos. Y lo hacía con el experimento que la mayoría recordaremos haber oído en el colegio: mediante una pequeña corriente eléctrica aplicada en la médula espinal de una rana muerta, Galvani, lograba que sus patas, incluso separadas del cuerpo, saltaran como si el animal estuviese vivo.

Ese mismo experimento llegó a realizarlo con cadáveres. Así llegó a la conclusión de que la electricidad necesaria para lograr esos movimientos no provenía del exterior, sino que era generada en el interior del propio organismo vivo, que, una vez muerto, seguía conservando la capacidad de conducir el impulso y reaccionar a él consecuentemente.

Alessandro Comte Volta (1745-1827), el padre de la pila eléctrica, observó que la electricidad generada por la pila que el mismo había inventado en 1800 podía provocar la contracción y tetanización de la preparación neuromuscular. Con su observación había descubierto el fenómeno de la electroestimulación.

Estos llamativos experimentos inspiraron a la escritora inglesa Mary Shelley, que en 1818 publicó su famoso Frankestein, una criatura formada por partes de distintos cadáveres, que logró revivir gracias a la electricidad. Y es que los experimentos de Galvani, Volta y también de Humboldt, se convirtieron en “trending topic”. Hasta el punto de que inspiraron la novela de Shelley, que puede considerarse la primera obra de ciencia-ficción.

“Si puede imaginarse, puede hacerse”, como decía Julio Verne. La electricidad se empezó a aplicar como en el cerebro, en forma de electroshock. Y dos siglos más tarde la electricidad se utiliza para reanimar a personas que han sufrido un paro cardiaco.

Hoy la estimulación cerebral eléctrica vuelve a ser un “trending topic” no solo entre los neurocientíficos, sino también entre personas, que en casa, mediante la famosa pila de volta, se aplican una corriente continua de baja intensidad, con la intención de potenciar la memoria, su consciencia, o incluso, a la desesperada, para combatir una depresión, la hiperactividad o un trastorno obsesivo compulsivo, como explica la revista “Nature”. Sin embargo, algunos solo consiguieron unas vistosas quemaduras en la frente. Es lo último en “brain-hacking”.

Al parecer son los varones entre 20 y treinta y tantos, los que más recurren a esta tecnología que aún está siendo estudiada en el laboratorio. Algunos estudios apuntan a que la estimulación eléctrica transcraneal de corriente continua, en las condiciones controladas del laboratorio, parece mejorar la memoria y el aprendizaje. Además, también parece eficaz para acelerar la recuperación tras un ictus cuando se aplica junto con la rehabilitación, y en la depresión.

Dos estudios recientes destacan ambos aspectos. Según un pequeño estudio clínico publicado en Science Tranlational Medicine, el uso de una corriente eléctrica indolora aplicada al cerebro, junto con la rehabilitación, puede ayudar a acelerar la recuperación motora a las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, la causa más común de discapacidad grave a largo plazo. Otro estudio publicado en Frontier Human Neuroscience, apunta que los pilotos novatos aprenden mejor a manejar un avión guiados por las ondas cerebrales de sus colegas expertos.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: abcblogs.abc.es


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