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lunes, 29 de febrero de 2016

¿Qué pasa con el cerebro cuando no se hace actividad física?

El cerebro tiende a reducirse con el paso de los años por la inactividad
La relación entre el cerebro y el ejercicio es cada vez más estrecha. Diversos estudios ya comprobaron que levantar pesas contribuye a evitar enfermedades neurológicas o que trabajar los músculos de las piernas mantiene las neuronas en su plenitud.

Una investigacion de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EEUU), publicada en la American Academy of Neurology, indagó en la relación entre el estado físico y el tamaño del cerebro.

El trabajo fue realizado a 1.583 personas de 40 años de edad que no tenían ninguna enfermedad. Los participantes fueron sometidos a una prueba en una cinta, que se repitió dos décadas más tarde y luego les escanearon el cerebro.
El estudio reveló que las personas con una baja performance en la cinta –que no tenían costumbre de ejercitar– poseían cerebros más pequeños que dos décadas atrás.

Además, entre las personas con bajo desempeño se encontraron dos grupos. Aquellos que no tenían problemas cardíacos y, por ende, no utilizaban medicamentos para la presión arterial, tenían el equivalente a un año de envejecimiento acelerado del cerebro. Por otro lado, los que sí tuvieron alguna condición cardíaca o usaban medicación tenían el equivalente a dos años de envejecimiento acelerado del cerebro.

"Encontramos una directa correlación en nuestro estudio entre estar fuera de forma y el volumen del cerebro décadas más tarde. Pudimos ver cómo esto producía un acelerado envejecimiento cerebral", explicó Nicole Spartano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
Además Spartano agregó que estar en forma en una edad media "puede ser especialmente importante para millones de personas en todo el mundo, que ya muestran evidencias de enfermedades del corazón".

La capacidad de ejercicio de cada persona se midió a través del tiempo que resistían en la cinta antes de que su frecuencia cardíaca alcanzara un cierto nivel. Los investigadores midieron la frecuencia cardíaca y la presión arterial en diferentes etapas para poseer una buena visión de nivel de condición física de cada participante.

Los investigadores también encontraron que las personas con presión arterial y frecuencia cardíaca alta durante el ejercicio eran más propensas a tener cerebro más pequeño 20 años más tarde.

"Las personas con mala condición física general tienen respuestas de la presión arterial y la frecuencia cardíaca más altas a bajos niveles de ejercicio, en comparación con las personas que ejercitan más seguido", comentó Spartano.

Igualmente, los autores concluyen que su estudio no prueba directamente que el ejercicio ocasione una pérdida del volumen cerebral. "Solo demuestra la existencia de una asociación".

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.infobae.com

miércoles, 24 de febrero de 2016

"El túnel de la muerte, la sobreestimulación cerebral podría explicar porque la gente ve una luz antes de morir"

Si algo preocupa al ser humano, es la muerte. Todos hemos escuchado alguna vez algo sobre el paso al 'otro barrio'.

Si hay un mito en ese tránsito de la vida a la muerte, es la teoría del túnel.Miles de testimonios relatan como personas que estuvieron al borde de la muerte y sobrevivieron, tuvieron lo que se conoce como 'experiencias cercanas a la muerte'.

Un informe realizado por la Universidad de Michigan y publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos aclara las razones científicas de estos fenómenos que suceden en el momento previo a la muerte.

En el estudio realizado, utilizando ratas agonizantes, se ha detectado como aumentaron las ondas electromagnéticas en el momento de la muerte, lo que podría causar el aumento repentino de actividad cerebral.Este hallazgo podría ser aplicable a los seres humanos, explicando de manera científica las intensas experiencias de personas que han estado a punto de morir.

"Mucha gente ha pensado que el cerebro después de la muerte clínica está inactivo o hipoactivo, con menos actividad que en estado de vigilia, y nosotros mostramos que definitivamente este no es el caso", explica Jimo Borjin, autora del informe.

Las experiencias extracorporales tendrían un sentido

Los relatos que cuentan la visión de luces blancas y brillantes, sensación de ver la vida como si de una película se tratara o túneles con finales luminosos, son algunas de las descripciones más comunes en todo el mundo.

En la citada Universidad de Michigan, los científicos que elaboraron el informe, estudiaron a nueve ratas moribundas y observaron que en los 30 segundos posteriores al momento en que el corazón de los animales dejó de latir, se registró un notable aumento de las ondas electromagnéticas cerebrales de alta frecuencia, denominadas como oscilaciones gamma.

Los impulsos registrados, son uno de los rasgos neuronales que intervienen en la percepción de los seres humanos, sobre todo cuando se establece una relación de información entre las diferentes partes del cerebro.

Justo después del paro cardíaco, se observaron los niveles más altos de estos impulsos eléctricos, mucho más fuertes que cuando los animales estaban sanos y despiertos.

La luz al final del túnel y la activación de la corteza visual

El hecho de que se vea luz tiene su razón en que la corteza visual está muy activada durante el momento previo a la muerte. En las ratas se observaron como las oscilaciones gamma del área del cerebro (que se encuentran justo encima de la corteza visual) aumentaban exponencialmente.

"Hemos observado un aumento en el acoplamiento de ondas de baja frecuencia y las oscilaciones gamma, y esto es un rasgo de la conciencia visual o de la sensación visual".

Ahora falta confirmar que estos hallazgos sean confirmados en estudiando personas que hayan sobrevivido a una muerte clínica. 

Aún queda mucho por explorar en lo que parece ser el último suspiro de nuestro cerebro de cara antes de la muerte.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.lainformacion.com

jueves, 18 de febrero de 2016

"La contaminación, enemiga del cerebro"

Imagen de una carretera atestada de coches en la ciudad de Beijing...
Más allá de los efectos sobre el aparato respiratorio y el corazón, la contaminación generada por el tráfico tiene un impacto directo sobre el desarrollo del cerebro. Un grupo de científicos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona (CREAL) lo ha constatado a través de exploraciones con resonancia magnética.

Este trabajo, publicado en la revista NeuroImage, "forma parte de un gran estudio sobre contaminación realizado en unos 3.000 niños entre los siete y los 10 años que estudiaban en 39 escuelas primarias de Barcelona y Sant Cugat del Vallès con diferentes niveles de exposición a la contaminación del aire a causa del tráfico", expone Jesús Pujol, uno de los investigadores, que actualmente trabaja en el Hospital del Mar (Barcelona). Los primeros resultados se dieron a conocer el año pasado en otra revista científica: "Plos Medicine". Según sus datos, los alumnos de centros cercanos a vías muy transitadas tenían un desarrollo cognitivo más lento que los que asisten a colegios expuestos a una menor intensidad del tráfico.

En aquella ocasión, argumenta Pujol, "nos basamos en distintas pruebas para medir el desarrollo cognitivo de los participantes". Entre otros parámetros, medían su capacidad de atención y memoria del trabajo, dos funciones que crecen de forma constante en las edades analizadas. De forma paralela, evaluaron frecuentemente los niveles de contaminación ligada al tráfico que se registraban tanto dentro como fuera de las aulas.

Ahora, subraya el investigador, "constatamos estos resultados a través de pruebas de imagen. Queríamos ver qué pasa dentro del cerebro cuando hay exposición a este tipo de contaminación". Con el objetivo de evaluar el alcance de los efectos potenciales de la contaminación urbana en la maduración cerebral de los niños, Pujol, junto con Jordi Sunyer, codirector e investigador del CREAL, centro aliado del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), realizaron exploraciones con resonancia magnética del cerebro a un subgrupo de niños (263), perteneciente a la cohorte inicial. Así, pudieron cuantificar los volúmenes regionales del cerebro, la composición del tejido, la mielinización, el frosor cortical, la arquitectura del tracto neuronal, los metabolitos de membrana, la conectividad funcional en las principales redes neuronales y la dinámica de activación y desactivación durante una tarea sensorial.

"Analizamos anatomía, metabolismo y función. En las dos primeras, no hubo efecto", afirma Pujol a EL MUNDO. Donde sí se registraron diferencias fue en la función. "Hemos visto que una mayor concentración de contaminantes está relacionada con una menor maduración funcional de las redes cerebrales clave para la integración de la actividad intelectual".

En el trabajo se observó que el efecto de la contaminación sobre el cerebro es el opuesto al efecto de la edad. "Durante la edad escolar, los grandes sistemas cerebrales se integran unos con otros y se establecen las bases de lo que será el cerebro adulto", expone Sunyer. A esa edad (entre 7 y 10 años), remarca Pujol, "los sistemas cerebrales configuran el primer esquema de lo que será el cerebro adulto. Es una importante fase de maduración cerebral". Y, según los resultados de los trabajos de Pujol y Sunyer, la contaminación urbana puede retardar este proceso madurativo cerebral. "Es un resultado robusto científica y estadísticamente", apostilla Pujol.

No obstante, puntualiza este experto, "no sabemos en qué medida afectará. Hay miles de factores que influyen en el desarrollo cerebral que podrían compensar el efecto de la contaminación". Ahora, "estamos estudiando qué tóxicos son los responsables de esta afectación". Podrían ser sustancias como el diésel, que desprende partículas ultrafinas capaces de penetrar en el cerebro.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.elmundo.es

lunes, 15 de febrero de 2016

"Amor, mucho mas que neurobioquimica"


Pérdida de apetito, sensación de euforia, pensamientos repetitivos, que rayan a veces en la obsesión, noches en vela, sensación extraña en el estómago, inquietud y hasta taquicardia... Son síntomas que todos hemos experimentado en alguna ocasión. Tienen su origen en nuestro cerebro y se deben a una «tormenta» de neurotransmisores, las sustancias químicas que transmiten los impulsos nerviosos de una neurona a otra. Afortunadamente, el diagnóstico no es nada preocupante. Se trata de un enamoramiento, que no es otra cosa que «prendarse de amor de alguien», como recoge el diccionario de la RAE, con un lenguaje algo desfasado.

En lo que sí estamos al día es en sus mecanismos neurobiológicos y desde hace unos años sabemos bastante de este sentimiento intenso del ser humano. Entre otras cosas, porque algunos neurocientíficos se dedican a escanear los cerebros de personas enamoradas y ver qué regiones aparecen más activas. Se han identificado también las sustancias químicas responsables de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos. Los medios de comunicación nos hacemos eco de ellas y ahora palabras como dopamina, oxitocina, o serotonina resultan familiares.

Para algunas personas, esta investigación es muy interesante y ayuda a desentrañar la forma en que entendemos una de nuestras experiencias más básicas. Para otras, por el contrario, tal «intromisión» es un poco inquietante porque sugiere que el amor, nuestra más preciada y misteriosa emoción, no es más que el resultado de un puñado de sustancias químicas producidas en el cerebro. Como resalta un artículo científico reciente, con esto último caemos en una simplificación excesiva del amor que lo desvirtúa.

Algunos de los síntomas que experimentamos son meramente explicables en términos de eventos microscópicos que tienen lugar entre nuestras neuronas, admite el artículo. Sin embargo, pensar que el amor es sólo eso es un «neurorreduccionismo». Hay otros factores que intervienen en el enamoramiento, incluyendo los psicológicos, sociales y culturales. También cuentan si queremos tener un cuadro más preciso del amor y pueden incluso matizar lo que el cerebro dicta por medio de su «cóctel» amoroso.

«Junto a la liberación de dopamina, en el cerebro están pasando muchas más cosas, porque el resto de sistemas sigue funcionando y procesando más información sobre la persona objeto del enamoramiento, sobre circunstancias relacionadas, presentes, pasadas o incluso futuras... Toda esa información, que depende de la experiencia, se suma a la acción de la dopamina y modifica el estado del cerebro. Limitarnos solo a lo químico es hacer reduccionismo, y en definitiva, falsear las cosas», aclara la doctora Carmen Cavada, directora de la Cátedra de Neurociencia Universidad Autónoma de Madrid-Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Condicionantes culturales

Es cierto que la adrenalina hará que nuestro corazón vaya más rápido al ver o pensar en la persona amada. Que la dopamina se ocupará de que solo tengamos ojos para ella. Que los bajos niveles de serotonina nos llevarán a recordarla de modo obsesivo. Pero, antes de eso, ¿por qué nos fijamos en esa persona concreta y no en otra? No faltan quienes dirán que viene dictado por los genes y que hay pocas casualidades en la elección, salvo la de cruzarnos con la persona adecuada.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que influyen factores ambientales: preferimos rostros que nos recuerden a personas significativas, como padres, hermanos, amigos o parientes... Incluso nos mostramos un poco narcisistas, como prueba un curioso estudio, en el que los investigadores manipularon las fotos de los participantes para que no pudiera reconocerse. Luego las mezclaron con las de otras personas desconocidas y la sorpresa fue que la mayoría consideró su imagen modificada la más atractiva.

Y hay más. Elegida la persona, ¿qué hace que la relación vaya bien? ¿Por qué algunas parejas establecen lazos duraderos y otras no lo consiguen? Según los expertos, intervienen varios factores. Y algunos se gestan en la infancia, como las pautas de crianza, que determinan la forma de establecer relaciones en el futuro. La confianza y cariño en el hogar generan un apego seguro, que tiende a reproducirse con la pareja.

La inteligencia emocional también cuenta. Reside en el lóbulo frontal, el director de orquesta del cerebro quien debería mandar. Ahí se graban las normas, prejuicios o preferencias que después condicionarán elecciones tan importantes como la de encontrar pareja. Puede que la química esté en la base del amor, pero nuestra voluntad es quien le lleva a buen puerto. O no...

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.abc.es

domingo, 14 de febrero de 2016

"Batalla contra uno mismo: Nuestro cerebro 'sabotea' los intentos de eliminar los malos hábitos"

Foto ilustrativa
Científicos de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) han demostrado por primera vez que cuando vemos algo que está asociado con un incentivo del pasado, nuestro cerebro se llena de dopamina, incluso cuando no esperamos ningún incentivo y aun no nos damos cuenta de prestar atención alguna al objeto, informa Eurekalert. El descubrimiento podría responder a la pregunta de por qué es tan complicado romper el círculo de la dependencia y la adicción.

Para el estudio los científicos pidieron a 20 voluntarios que señalaran los objetos de color rojo y verde en una pantalla donde aparecían varios elementos de colores diferentes. Los participantes recibían 1,5 dólares por encontrar objetos rojos y 0,25 dólares por indicar los de color verde. Al día siguiente, mientras los científicos escaneaban el cerebro de los encuestados mediante tomografías por emisión de positrones, les pidieron que encontraran objetos con ciertas formas. El color ya no importaba y no estaba el incentivo del dinero de por medio, pero los participantes se centraban en los objetos rojos de manera automática y cierta parte de su cerebro vinculada con la atención se llenaba de dopamina.

"Lo que es sorprendente es que la gente no recibe premios y no espera incentivos. Tiene que ver con una asociación con un incentivo del pasado que sigue provocando la liberación de dopamina. Este estímulo está incorporado en el sistema de recompensa", señala Susan M. Courtney, una de las autoras del estudio.

Cabe destacar que algunos de los encuestados estuvieron distraídos por los objetos rojos más a menudo que otros. Asimismo, los científicos llegaron a la conclusión de que la gente que se distrae con más facilidad y frecuencia es más propensa al comportamiento adictivo, mientras que los que no se distraen tanto se abstienen con éxito, no prestan mucha atención a los incentivos o están deprimidos. El equipo de la Universidad Johns Hopkins cree que los resultados de su estudio podrían dar comienzo a la búsqueda de una solución farmacéutica del desequilibrio químico.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.actualidadrt.com

viernes, 12 de febrero de 2016

"Consumir cocaína provoca alteraciones en la materia gris del cerebro"


El deterioro cognitivo, un estado paranoico, la excitación y la pérdida de la percepción de la realidad, son parte de los síntomas reconocidos en los consumidores habituales de cocaína. Dichas alteraciones se suman a no detectar los efectos desfavorables de las prácticas básicas e impulsivas, como la alimentación o el sexo, y tienen su explicación en que la cocaína altera las funciones cerebrales y modifica la estructura del propio órgano.

Un equipo de científicos del hospital de Sant Pau de Barcelona, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y la Universidad Autónoma de Barcelona han demostrado por primera vez la relación entre el estupefaciente y la actividad neuronal, según publica El Pais.

El estudio responsable de este hallazgo, publicado por la revista Adiccion Biology, analizó a una treintena de personas diagnosticadas con adicción a la cocaína, pero en fase de desintoxicación. Los pacientes fueron sometidos a un juego al azar donde se observó su actividad cerebral por medio de tres técnicas distintas de neuroimagen por resonancia magnética.

Esto permitió que de forma simultánea se pudieran apreciar las estructuras gris y blanca del cerebro, además de las vías de comunicación entre las distintas áreas del órgano. Jordi Riba, principal investigador del estudio, aseguró entonces que descubrieron "que se habían sufrido cambios en los tres elementos" estudiados.

Los drogadictos, a diferencia de la población sana, tenían el eslabón llamado "circuito de recompensa" hiperactivado. Esta zona está vinculada con el favorecer conductas impulsivas y su hipersensibilidad choca con la hipoactividad de la corteza prefrontal, parte del cerebro encargada de regular el propio comportamiento.

Nota: Continua leyendo este articulo,  la segunda parte en www.medicinainternayalgomas.blogspot.com, esperamos que sirva de mucha dicha información.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.latercera.com

martes, 9 de febrero de 2016

" Novedades en investigación de la Esclerosis Múltiple"


Un año más, Novartis ha reunido a expertos en neurología en la quinta edición del Ágora de Neuroexpertos, un foro científico de referencia que tiene como objetivo debatir e intercambiar los últimos avances y los retos de futuro en el abordaje de la Esclerosis Múltiple (EM). En palabras de la Dra. Nieves Téllez, coordinadora de la V Ágora de Neuroexpertos y neuróloga del Hospital Clínico de Valladolid, “esta edición ha centrado su esfuerzo en el estudio de estrategias que acerquen a los profesionales a una atención del paciente más individualizada”.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad con alto componente inflamatorio, consistente en la aparición de lesiones desmielinizantes, neurodegenerativas y crónicas del sistema nervioso central. Actualmente se desconocen las causas que la producen aunque se sabe a ciencia cierta que hay diversos mecanismos autoinmunes involucrados. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), se estima que alrededor de 47.000 personas padecen EM en nuestro país, una cifra que cada año suma cuatro nuevos casos por cada 100.000 habitantes.

Según la Dra. Téllez, los principales hitos en la EM actualmente son “la investigación en marcadores de pronóstico de riesgo y de respuesta al tratamiento y el manejo apropiado de la ecuación ‘riesgo de la enfermedad-riesgo del tratamiento’”. Por ello, entre los temas que se han abordado durante el encuentro destacan las novedades en la clasificación por fenotipos de la EM, el papel de la resonancia magnética como marcador de progresión de la enfermedad y la importancia del tratamiento precoz con las terapias actuales.

“Actualmente, manteniendo los fenotipos clásicos, queda mejor definido lo que entendemos por actividad clínica y de neuroimagen, tanto en las formas de la EM de recaída-remisión (RR) como en las progresiva”, ha explicado el Dr. José María Prieto, coordinador de la jornada y médico del Servicio de Neurología de Hospital Clínico Universitario de Santiago.

Con la nueva clasificación por fenotipos propuesta, el mismo doctor ha remarcado que “la Resonancia Magnética cobra mayor protagonismo del que ya tenía”. La quinta edición del Ágora de Neuroexpertos ha contado con la presencia del Dr. Fred Lublin, catedrático de neurología y director del Centro Corinne Goldsmith Dickinson por la EM en el Hospital Mount Sinai de Nueva York, que ha descrito como posibles marcadores de la progresión de la EM la atrofia, el aumento de lesiones en T1 y los cambios en la MTR y la DTI, dos técnicas que permiten medir la atrofia cerebral que produce la EM de forma indirecta. Al respecto, el Dr. Prieto ha remarcado que “la Resonancia Magnética tiene el mismo peso que la clínica en determinar la progresión de la patología”.

Asimismo, la jornada ha contado con la presencia del Dr. Gavin Giovannoni, Profesor de neurología del Centre of Neuroscience and Trauma del Blizard Institute, que ha abordado el manejo apropiado de la ecuación ‘riesgo de la enfermedad-riesgo del tratamiento’. Según el Dr. Prieto, “cabe recordar que la EM es una enfermedad grave y potencialmente invalidante y un tratamiento precoz mejora el pronóstico a medio y largo plazo. Actualmente, los tratamientos para la EM tienen un buen perfil de seguridad y, aunque no tenemos un algoritmo terapéutico definido, con un abordaje precoz y la eficacia de los fármacos podemos conseguir los mejores resultados a largo plazo. Debemos recordar que después de 25 años los tratamientos de la EM han permitido ganar 10 años de vida y 10 años de estado funcional en los pacientes, y en muy pocas enfermedades neurológicas se puede decir esto".

Por su parte, el Dr. Jorge Cuneo, Director Médico de Novartis, ha destacado que “desde Novartis llevamos más de 50 años investigando en el ámbito de la neurología, brindando a la comunidad de clínicos y pacientes verdaderos hitos en los tratamientos. Como compañía dedicada al cuidado de la salud de las personas, nuestro compromiso va más allá de la investigación de nuevos fármacos. La actualización de los conocimientos de los especialistas contribuye también a mejorar el abordaje y la calidad asistencial de los pacientes con EM, y la Ágora de Neuroexpertos es una muestra más de este compromiso”, ha concluido.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.prnoticias.com

lunes, 8 de febrero de 2016

Seminario: "Cerebro Criminal y Psiquiatría Forense"


Muy buen día, por este medio invitamos de manera formal a esta importante actividad, donde esperamos que todo personal relacionado a la salud asista, el mismo se impartirá el 20 de marzo, de 9 am a 1 pm, en la Calle Josefa Brea,  esquina 27 de Febrero; el Centro Bono, con certificado de participación , 
Ponente; Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo
 (Médico Internista- Residente de Psiquiatría)  

Presenta: "Asociación Dominicana de Criminología"

Recuerden, que un paciente violento siempre nos llega a todos  y que nuestro abordaje debe ser siempre de manera integral.....


Para más información, 
favor llamar al 809-480-0908.
Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

"Violencia y Cerebro"

Autores: Escobar Izquierdo Alfonso, Gómez González Beatriz.

RESUMEN

La Violencia es una actitud que se asocia a mecanismos generados en el sistema nervioso central (SNC). La participación del SNC en la conducta violenta genera actividad somática y visceral, ya que participan los sistemas sensorial, motor y autónomo, además de los sistemas endocrino e inmune, que forman parte de la reacción de alarma ante una situación de estrés. Sin embargo, mecanismos de aprendizaje y memoria, que también dependen del SNC, pueden aumentar, disminuir o eliminar la conducta violenta. 

Desde el punto de vista filogenético la conducta violenta ocurre en prácticamente toda la escala animal. Las estructuras del sistema nervioso central que participan incluyen: el sistema límbico; estructuras no límbicas, tallo cerebral y médula espinal. Del sistema límbico participan con significación funcional y conectividad la amígdala, formación hipocámpica, hipotálamo, tálamo, corteza prefrontal dorsal y orbitaria, circunvolución del cíngulo, la sustancia gris periacueductal y el área tegmental ventral en el mesencéfalo. Las estructuras no límbicas incluyen las neocortezas específicas y asociativas, unimodales y heteromodales, así como los núcleos motores, somáticos y viscerales, en el tallo cerebral y médula espinal.

En otras palabras, todo el SNC participa, estructural y funcionalmente, conjuntamente con la amplia gama de neurotransmisores necesarios para la función de las interconexiones entre estructuras límbicas y no límbicas. El resultado de la puesta en juego de todo el SNC conduce a hacer manifiestos los patrones de conducta apropiados con el substrato psicológico correspondiente. 

En el ser humano y en algunos modelos animales se ha logrado esclarecer la significación funcional de cada una de las estructuras participantes en las respuestas emocionales. La amígdala, una de cuyas funciones incluye la memoria emocional, es indudablemente la estructura básica en la valoración de los estímulos a los que se enfrenta el individuo y a la generación de las respuestas emocionales a cada una de las experiencias, agradables o desagradables, intrínsecas o extrínsecas, que ingresan al SNC. 

La estimulación de la amígdala puede desencadenar conducta de agresión, y lo mismo ocurre por la estimulación del hipotálamo con el que tiene conexiones. El fenómeno de “falsa rabia” (sham rage) que se presenta en el animal decorticado y en el animal hipotalámico es demostrativo de que la corteza cerebral ejerce efecto modulador inhibitorio sobre la conducta violenta.

Así mismo, la ablación de la amígdala, en la lobectomía temporal bilateral, conlleva la desaparición de la conducta violenta, como se describe en el síndrome de Klüver-Bucy. En conclusión, la conducta violenta constituye una función normal del encéfalo del hombre y de otros animales en la filogenia, cuya manifestación puede ser regulada por la corteza cerebral. No en balde el aserto antiguo: “corticalización es civilización”. 

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo 

Fuente: www.imbiomed.com.mx

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Qué hay en el cerebro y la mente de los violentos?

El comportamiento violento puede resultar de una mente distorsionada, irracional, que siente y ve las cosas de manera diferente a las demás personas. La mente se altera porque se altera el cerebro.

En Modesto (California), el 12 de diciembre de 2002, Cary Stayner, de 41 años, fue sentenciado a muerte por inyección letal. Tres años antes había matado a Carole Sund, de 42 años, su hija Juli, de 15, y una amiga argentina, Silvina Peloso, de 16, durante un viaje turístico de esas tres mujeres al parque Nacional de Yosemite. No fueron sus únicas víctimas, pues anteriormente en el mismo entorno había asesinado y decapitado a Joie Ruth Armtrong, una naturalista de 37 años. 

En el sumario había datos sobre otros de sus posibles asesinatos, pero no pudieron confirmarse. Los alegatos de la defensa, apelando a una supuesta enfermedad mental del acusado, fueron desestimados. Los familiares de las víctimas y los miembros del jurado lloraron cuando se dio a conocer la sentencia. Hasta el propio juez, Thomas Hastings, estaba emocionado.

Cuando el asesino aún no había sido descubierto, yo estaba de vacaciones en San Francisco, con mi esposa y mis dos hijos. Desde España, habíamos reservado una cabaña para pasar una semana en la zona del Parque Nacional de Yosemite donde después supimos que se estaban cometiendo los asesinatos. Cada día, los titulares del San Francisco Cronicle, informando sobre los mismos, nos ponían los pelos de punta. Cuando estábamos a punto de desistir de esa estancia, el asesino fue por fin capturado. Era un hombre de 38 años que trabajaba en uno de los moteles de entrada al Parque. 

Su conducta ordinaria era intachable: sus compañeros y los clientes se resistían a creer que habían convivido con un asesino en serie, con un psicópata. Pero las investigaciones del FBI, los antecedentes y las confesiones del propio Stayner no dejaban lugar a dudas. Desde los 7 años vivía obsesionado por la violencia y la idea de matar mujeres. La historia, desgraciadamente, se repite, pues casi a diario nos desayunamos con la noticia del cruel asesinato de alguna mujer por parte de su pareja masculina o con otras muertes o agresiones violentas perpetradas por razones económicas, de rivalidad, mafiosas o incluso ideológicas.

¿Qué nos pasa? 

¿Por qué nos volvemos violentos? 

¿Llevamos la violencia en los genes y en nuestra herencia biológica o aprendemos a ser violentos? 

Los estudios y hallazgos científicos pueden ayudarnos a responder a algunas de estas preguntas. El comportamiento violento puede resultar de una mente distorsionada, irracional, que siente y ve las cosas de manera diferente a las demás personas. Aunque no siempre muestran su personalidad antisocial, los psicópatas son individuos sin empatía, incapaces de sentir culpabilidad o remordimiento por haber cometido sus crímenes. 

Suelen ser asertivos, hábiles y egocéntricos, despreocupados por las consecuencias negativas de sus actos. Tienen dificultad para controlar sus impulsos y tomar decisiones racionales. En situaciones emocionales intensas son individuos que no muestran las respuestas típicas de las personas normales, como ponérsele la piel de gallina con sólo imaginar una tragedia ajena, o incluso propia.

Algunos criminales violentos pueden tener también creencias erróneas, diferentes a las de las personas normales, sobre la propia violencia y sus efectos. Las personas normales pueden experimentar también todos o parte de esos trastornos de manera transitoria y en menor grado, o tener sentimientos, impulsos y reacciones emocionales desmesuradas e incontrolables, producidas por celos, envidias, rivalidades u odios, puntuales o endémicos. 

Sería el caso de los asesinos pasionales, o de muchos adolescentes y adultos violentos. Las amenazas, las agresiones verbales y la violencia física de menor entidad (insultos, insinuaciones comprometedoras, acusaciones infundadas, ironía hiriente, o medias bofetadas) en las trifulcas cotidianas entre personas normales en ambientes familiares, escolares, laborales, deportivos y sociales en general, también pueden ser resultado de estados mentales irracionales transitorios. Pero, ¿por qué se altera la mente?

La mente se altera porque se altera el cerebro. Tumores, lesiones cerebrales, déficit o cambios permanentes o pasajeros en la química del cerebro pueden estar en el origen de los trastornos. Adrian Raine, especialista norteamericano en investigación de la psicopatía, ha observado que algunos individuos que han cometido crímenes violentos tienen más pequeña y menos activa la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro implicada en el razonamiento y el control emocional. Los individuos con esas alteraciones pueden perder la capacidad de frenar sus impulsos agresivos y también la de imaginar las consecuencias de comportarse violentamente.

Pero aunque el cerebro tenga un aspecto normal, pueden fallar las sustancias químicas de las que depende su funcionamiento. Entre las muchas implicadas en la agresividad y la violencia, destaca la serotonina, una sustancia que estabiliza las funciones nerviosas modificando la sensibilidad del organismo tanto a los riesgos como a las ventajas ambientales cuando las circunstancias lo requieren. 

Las personas muy impulsivas y agresivas suelen tener menos serotonina en su cerebro que las que son pacíficas y normales. El comportamiento violento se puede reducir administrando drogas como el Prozac, que mejoran el funcionamiento de la serotonina cerebral. De ello se deduce que la conducta violenta podría estar al menos en parte causada por bajas concentraciones de serotonina o déficit en su eficacia funcional en el cerebro.

Ese tipo de anomalías cerebrales pueden tener un componente heredado, pues en las personas vemos muchas diferencias en temperamento agresivo que se manifiestan ya en edades muy tempranas. En estudios con gemelos, se ha observado que si un individuo es impulsivo e insensible la probabilidad de que su hermano gemelo también lo sea es mayor que si no fuesen gemelos y tuviesen una herencia genética diferente. Y aunque una mala educación o los ambientes marginales y depauperados influyen también decisivamente en la violencia, no todos los individuos que se crían y educan en esas condiciones acaban siendo violentos. En realidad sólo lo son una minoría. Y tampoco es cierto que no haya individuos violentos entre los educados en ambientes más prósperos y refinados.

Aquí como en otros ámbitos de estudio del comportamiento humano lo sensato es asumir la doble e interactiva influencia de los factores biológicos y ambientales. El ambiente es como el terreno y el abono en el que va a cultivarse una semilla de determinada naturaleza y el resultado va a depender siempre de la interacción entre ambas cosas, terreno y semilla. Es innegable, por ejemplo, que la reiterada exposición a películas o juegos de vídeo de contenido violento aumenta la conducta agresiva, especialmente en los más jóvenes y los adolescentes. 

Especialmente preocupante es un estudio de la Universidad norteamericana de Yale que muestra que los adolescentes expuestos a juegos de vídeo violentos pueden aprender a percibirse a sí mismos como personas violentas. Del mismo modo, los individuos que habitualmente no controlan sus impulsos son también los más vulnerables a los efectos sobre la violencia del consumo de alcohol y otras drogas adictivas.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo 

Fuente: www.investigacionyciencia.es

sábado, 6 de febrero de 2016

¿Qué es la discapacidad intelectual?

¿Qué es la discapacidad intelectual? 

Discapacidad intelectual, también conocido como retraso mental, es un término utilizado cuando una persona no tiene la capacidad de aprender a niveles esperados y funcionar normalmente en la vida cotidiana. En los niños, los niveles de discapacidad intelectual varían ampliamente, desde problemas muy leves hasta problemas muy graves. Los niños con discapacidad intelectual puede que tengan dificultad para comunicar a otros lo que quieren o necesitan, así como para valerse por sí mismos. El discapacidad intelectual podría hacer que el niño aprenda y se desarrolle de una forma más lenta que otros niños de la misma edad. 

Estos niños podrían necesitar más tiempo para aprender a hablar, caminar, vestirse o comer sin ayuda y también podrían tener problemas de aprendizaje en la escuela. El discapacidad intelectual puede ser la consecuencia de un problema que comienza antes de que el niño nazca hasta que llegue a los 18 años de edad. La causa puede ser una lesión, enfermedad o un problema en el cerebro. En muchos niños no se conoce la causa del discapacidad intelectual. Algunas de las causas más frecuentes del discapacidad intelectual, como el síndrome de Down, el síndrome alcohólico fetal, el síndrome X frágil, afecciones genéticas, defectos congénitos e infecciones, ocurren antes del nacimiento. 

Otras causas ocurren durante el parto o poco después del nacimiento. En otros casos, las causas del discapacidad intelectual no se presentan sino hasta cuando el niño es mayor, tales como lesiones graves de la cabeza, accidentes cerebro-vasculares o ciertas infecciones. 

¿Cuáles son algunos signos del discapacidad intelectual? 

Por lo general, mientras más grave sea el grado de discapacidad intelectual, más temprano se identificarán los síntomas. Sin embargo, podría ser difícil indicar la manera como el discapacidad intelectual afectará a los niños más tarde en la vida. Hay muchos síntomas de discapacidad intelectual. Por ejemplo, los niños con discapacidad intelectual puede que:
  • se sienten, gateen o caminen más tarde que otros niños 
  • aprendan a hablar más tarde o tener problemas para hablar 
  • tengan dificultad para recordar cosas 
  • tengan problemas para entender las reglas sociales 
  • tengan dificultad para ver las consecuencias de sus acciones 
  • tengan dificultad para resolver problemas 
¿Qué puedo hacer si creo que mi hijo tiene discapacidad intelectual? 

Por favor hable con el médico. Si usted o su doctor piensan que podría existir algún problema, puede llevar a su hijo a un pediatra especializado en desarrollo u otro especialista como el medico psiquiatra en caso de que tenga un cambio comportamental importante y riesgoso para su vida o la de los demás; también puede llamar a su agencia local de intervención temprana (para niños menores de 3 años) o su escuela pública (para niños de 3 años o más).

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.cdc.gov

viernes, 5 de febrero de 2016

Atención: "Curso Taller de Psicogeriatría"


Muy buenas tardes, por este medio invitamos de manera formal a esta importante actividad, donde esperamos que todo personal de enfermería, estudiantes de medicina, psicólogos, médicos generales, médicos familiares, internistas graduados y en formación , al igual que residentes de neurología, geriatría y psiquiatría,  asistan a este curso taller que se impartirá los días 5 y 12 de marzo, de 9 am a 1 pm, en la Ave. Gustavo Mejia Ricart,  "Plaza la Ronde", segundo piso, al lado de Supermercado "La Placita", Piantini, con dos módulos respectivos, con un certificado de participación para el día final de dicha actividad, 
Ponente; Dra. Rose Nina (Médico Psiquiatra, Subespecializada en Psicogeriatría). M.D.PhD. 

Presenta: Fundación Bluescience. 

Recuerden, que los pacientes de edad avanzada nos llegan a todos los médicos en sentido general y que nuestro abordaje debe ser siempre de manera integral.....

Para más información, 
favor llamar al 809-480-0908.
Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

"Investigan científicos cubanos nuevos radiodiagnosticadores del Alzheimer"

La Habana, 5 feb.- Científicos cubanos buscan desarrollar nuevos compuestos como radiodiagnosticadores potenciales de la enfermedad de Alzheimer, que se encuentran hoy en fase de estudios preclínicos.

En entrevista para Prensa Latina, la investigadora Suchitil Rivera dijo que para la Medicina cubana este trabajo tiene gran significado, pues si en el mundo existen otros compuestos capaces de visualizar placas de amiloides usando radionúclidos PET, Cuba aún no tiene posibilidades de acceder a ellos.

"De lograr un compuesto que cumpla con todos los requisitos, podremos ser capaces de visualizar con mayor precisión esas estructuras en el cerebro", aseveró Rivera durante un seminario internacional en La Habana sobre el uso y desarrollo de productos de la industria isotópica para la Salud, que organizó el Centro de Isótopos (Centis).

Actualmente, tenemos tres patentes que avalan una familia de compuestos, y sus usos para diagnóstico y terapia están cubiertos, explicó la investigadora.

En el trabajo participan el Centro de Neurociencias de Cuba, Centis, así como del Centro de Aceleradores de Sevilla, en España.

La doctora en Ciencias Farmacéuticas Marquiza Sablón declaró por su parte que el objetivo futuro de la investigación, que ahora se realiza en ratas, es lograr un diagnóstico precoz y la intervención de la terapia temprana para retardar el desarrollo del Alzheimer, cuyos primeros síntomas aparecen incluso hasta 20 años antes.

Los actores de la Medicina Nuclear en Cuba intercambian sobre las perspectivas y retos de esa rama junto a colegas y representantes de firmas e instituciones de Latinoamérica y el Caribe, Norteamérica y Europa.

En la cita, que finaliza hoy en el capitalino hotel Riviera, participan profesionales de varias naciones, entre ellas Italia, Alemania, Estados Unidos, Hungría, España, Brasil, República Dominicana, Honduras y El Salvador.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo 

Fuente: www.cadenagramonte.cu

miércoles, 3 de febrero de 2016

"Investigan por qué los niños autistas son más susceptibles a sufrir epilepsia"

Investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), en México, estudian la relación neurobiológica que existe entre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y la epilepsia, con el objetivo de entender la razón de por qué el cerebro de un niño autista es de 20 a 30 por ciento más susceptible a sufrir convulsiones que un pequeño sin este padecimiento.

Para conocer la relación, Ángel Alberto Puig Lagunes, estudiante de doctorado en Investigaciones Cerebrales de la UV, trabaja con dos modelos experimentales, uno de autismo y otro de epilepsia debido a que 30 por ciento de los autistas pueden presentar en algún momento de su vida algún tipo de epilepsia, principalmente en la infancia y adolescencia.

La investigación busca conocer las diferencias en la cantidad de neurotransmisores y receptores que pudieran determinar la susceptibilidad a presentar convulsiones. “Si se sabe lo que sucede en las estructuras del cerebro de ratas de laboratorio utilizando estos modelos, se pueden generar nuevas pistas sobre las características que presentan los pacientes con TEA que las hacen más susceptibles a presentar crisis epilépticas y quizá en un futuro facilitar con nuevos fármacos o intervenciones no farmacológicas el tratamiento de dichos padecimiento”, precisa Ángel Puig.

La Organización Mundial de la Salud calcula que uno de cada 160 niños menores de 12 años tiene autismo en el mundo. En México, existen alrededor de 46.000 personas con esta enfermedad.

El especialista refiere que de uno a 1.5 por ciento de la población mundial presenta epilepsia, lo que equivale a 50 millones de personas. Distintos datos epidemiológicos indican que entre el 20 y 35 por ciento de los menores con autismo tienen este padecimiento; sin embargo, aún se desconocen las causas neurobiológicas de dicha comorbilidad.

Ante ello, Puig Lagunes en colaboración con los doctores María Leonor López-Meraz, Jorge Manzo Denes y Rebeca Toledo Cárdenas evalúan cambios neuroquímicos que se presentan en estructuras cerebrales como el hipocampo, amígdala, cerebelo y corteza frontal expuestos al ácido valproico, áreas implicadas tanto en el autismo como en la epilepsia.

El investigador analiza las convulsiones por medio de fármacos como el pentilentetrazol, utilizado para inducir crisis, y el ácido valproico, un anticonvulsionante que se aplica de forma prenatal a ratas de laboratorio, ya que diversas investigaciones han demostrado que cuando se le administra a una mujer embarazada existe mayor probabilidad de que su hijo nazca con TEA o malformaciones congénitas.

Con este método, cita Ángel Puig, se estudia si los fetos expuestos al fármaco son más susceptibles a presentar crisis epilépticas y se puede identificar a nivel neurobiológico qué sucede en el cerebro de los autistas.

Los resultados de esta investigación muestran que al igual que los niños con autismo, las ratas de laboratorio que fueron expuestas prenatalmente a ácido valproico son más susceptibles a presentar crisis tónico-clónicas generalizadas, comunes en personas con epilepsia.

Con este trabajó Ángel Puig obtuvo el tercer lugar en el Congreso Anual del Capítulo Mexicano de la Liga Internacional Contra la Epilepsia (Camelice), realizado en León, Guanajuato en agosto de 2014.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.ncyt.com

lunes, 1 de febrero de 2016

Correr mucho reduce el cerebro...¿En serio?

No me resisto a comentar una noticia que pude ver ayer en un medio importante. Si uno se queda en el titular, este tipo de noticias puede ser muy peligroso. Si lees que correr mucho reduce el cerebro, lo menos que puedes es preocuparte sobre qué pasará si corro a diario.

Como digo, el fallo está en el titular, porque si no leemos la noticia entera, podemos malinterpretarla. El segundo error está en el estudio que toma como base la noticia, algo que no es nada extrapolable a la población normal, como mucho a 100 o 200 personas en el mundo.
El problema de malinterpretar los estudios científicos

Según el estudio en que se basa la noticia, se analizan a 44 corredores que hicieron 4500 kilómetros en 69 días, lo que vienen a ser 65 kilómetros durante 69 días, una auténtica barbaridad para cualquier corredor de a pie.

En el estudio se veía como la masa encefália disminuía en un 6%, pero se recuperaba el volumen original al cabo de unos meses. Por supuesto, a un corredor popular, por mucho que salga a correr a diario, no le va a disminuir la masa encefálica.

Parece que esa pérdida de masa afecta a la zona de la visión, lo que el corredor de larga distancia conoce como "visión túnel". Y es que pasar tanto tiempo mirando hacia el frente, fatiga a esta zona del cerebro, que se toma unas vacaciones.

Por tanto, son circunstancias muy especiales en personas muy especiales. No creo que hacer el titular fácil de "correr mucho disminuye el cerebro" sea algo apropiado, más en una sociedad de la información en la que prácticamente leemos los titulares de las noticias.

El estudio es simplemente una anécdota y curiosidad que ocurre en ultrarunners cuando hacen una competición tan larga como esta. Que ya me veo a más de uno diciendo que no corre porque se va a quedar tonto...

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.vitonica.com