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jueves, 31 de mayo de 2018

"Calor y Salud Mental"

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Se han estudiado ampliamente los efectos de la temperatura ambiental en el cuerpo humano. Desde los comienzos de la historia, como parte de los conocimientos clásicos aplicados en medicina se ha logrado asociar distintas patologías a distintas estaciones del año: por ejemplo, las enfermedades respiratorias se asocian más comúnmente al invierno.

Ahora bien, en lo que respecta a la época de altas temperaturas, se ha descubierto que éstas generan cierto estrés en el organismo. Esto se debe a que el cuerpo humano funciona de manera óptima entre los 36 y los 37,5º C. En situaciones de calor extremo, el organismo comienza a luchar para poder enfriarse (lo cual puede dar lugar a espasmos musculares y un profundo agotamiento).

De ahí que se haya definido que, en circunstancias más extremas, las temperaturas enormemente altas se relacionan con el incremento de la taza de mortalidad en la población.

Como es de esperarse, la salud mental también puede verse afectada por las llamadas “olas de calor”. Normalmente, un calor moderado tendría un efecto positivo en las personas; mejorando su humor y estado de ánimo.

Sin embargo, el alza extrema de las temperaturas podría provocar: Apatía, irritabilidad, mal humor, baja del rendimiento físico y psicológico, malestar general, menor capacidad de concentración y reacción, sensación de debilitamiento, aturdimiento y confusión.

Lo anterior, sobre todo en las personas consideradas más “vulnerables” que serían aquellas que padecen trastornos mentales de base u otras enfermedades además de niños y adultos mayores.

Por todo ello, al experimentar temperaturas extremas, es recomendable estar en la sombra, no hacer esfuerzos físicos, consumir bebidas isotónicas (o una mayor cantidad de líquidos), intentar mantener una actitud “positiva”, tratar de manejar las propias emociones, incluir descansos en nuestra rutina o entre nuestras actividades y evitar las imágenes negativas que el calor excesivo genera.

Cuidemos nuestro cerebro de las altas temperaturas y así cuidamos nuestra salud física y mental.

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714/ Cel. 809-480-0908.

¿Alteración del sueño, síntoma cardinal depresión y bipolaridad?


Un estudio de la Universidad de Glasgow, en Escocia, publicado hoy revela que las alteraciones del ritmo circadiano están asociadas con un mayor riesgo de sufrir trastornos del estado de ánimo como la depresión y la bipolaridad.

La investigación publicada en la revista The Lancet Psychiatry demostró también que la disrupción del ritmo circadiano puede estar detrás de una menor sensación de bienestar, una mayor neurosis y una creciente inestabilidad en el estado de ánimo.

Los ritmos circadianos, que también se dan en animales, plantas y organismos biológicos, son las oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo y se sabe que afectan a muchos aspectos del organismo, desde las hormonas a los hábitos alimenticios.

Los investigadores monitorizaron a 91,105 personas para obtener una media objetiva de los ritmos diarios de actividad y descanso, que se conoce como amplitud relativa.

Aquellos con menor amplitud relativa tenían un mayor riesgo de sufrir resultados negativos para su salud mental como los transtornos del ánimo que pueden derivar en depresión o bipolaridad, así como en una menor sensación de felicidad y satisfacción con el estado de salud.

La doctora Laura Lyall, coautora del estudio, dijo que se trata del mayor proyecto realizado en este campo que ha permitido descubrir “una asociación sólida entre la alteración de los ritmos circadianos y los trastornos del estado de ánimo”.

Por su parte, el profesor de Psiquiatría y también coautor, Daniel Smith, destacó la relevancia de la investigación.

“Es importante a nivel mundial porque cada vez más personas viven en entornos urbanos que se sabe que aumentan el riesgo de trastornos del ritmo circadiano y, por extensión, pueden padecer resultados adversos para su salud mental”, señaló.

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714/ Cel. 809-480-0908.

miércoles, 30 de mayo de 2018

"Juego patológico arropa al país"

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El Diccionario esencial de la lengua española editado por la Real Academia Española define la ludopatía como: “adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar”. Al parecer esta afición de los dominicanos por convertirse en ludópatas proviene de nuestra antigua Madre Patria, en donde hasta los ciegos tienen una lotería denominada “la Once”; según los españoles, la más exitosa ya que sus beneficios son dedicados a obras, ayudas y proyectos en provecho de los no videntes. Por supuesto, en España hay también un número bastante extenso de loterías y casas de apuestas.

En nuestro país, al parecer por contagio, tenemos varias loterías denominadas “lotos”, palabra que siempre va acompañada de un adjetivo que magnifica los resultados a obtener, para ellos hacerse millonarios y para los incautos, volverse más pobres. Estos, cifran su esperanza de salir de la indigencia, en sacarse un “loto” o una variedad denominada “palé”, que por supuesto es patrocinada por la misma empresa responsable de los sorteos.

Para desgracia del país, la proliferación de casinos, casas o bancas de apuestas ha resultado mayor que la verdolaga. En todo el territorio nacional –y no exageramos- existen más bancas legales con respaldo de la Lotería Nacional e ilegales clandestinas, que escuelas o liceos, incluyendo universidades. La proliferación ha llegado a tales extremos, que hasta los campos más recónditos, rayando en lo inverosímil, se encuentran estas bancas monte adentro, en donde no hay facilidades de agua o de luz, mas las mismas son alumbradas por una pequeña planta eléctrica y un inversor.

En República Dominicana el 19 % de los suicidios registrados están relacionados a trastornos de ludopatía o adicción a los juegos de apuestas o azar. La adicción a jugar es tan grave que con frecuencia el 85 % de los jugadores adictos o ludópatas, piensa en la muerte una vez se ve envuelto en deudas que no puede afrontar, y por lo general el 49% del total piensa seriamente en la muerte. Aunque en el país no se tienen datos precisos, diversas fuentes revelan que a nivel mundial cada año tres millones de adultos se vuelven apostadores patológicos.

El ludópata no solo se hace daño a él mismo, sino que daña grandemente a la familia, ya que desarrolla características negativas como la manipulación y la deshonestidad, lo que al final termina desmembrando el núcleo familiar.

Los problemas que conducen a un jugador patológico giran en tres aspectos importantes: personal, que es donde el individuo pierde contacto por la magnitud del problema; pierde contacto en su entorno, es decir, llegan a perder su familia, y pierde totalmente el contacto con la comunidad, porque llegan a un momento en que pueden incurrir en faltas graves.

El Dr. Rafael Octavio Jhonson reconocido psiquiatra, que trabaja el área de adicciones comenta: "La magnitud de las deudas, ni siquiera ellos mismos la contemplan como una falta enorme, por eso, la persona ludópata tiene un nivel de tolerancia muy bajo, incurre en faltas graves, inclusive lo último que pierde el ludópata es su actividad laboral, pero llega un momento que cuando pierde su trabajo, se mete en deudas que no puede cubrir”, dijo.

El trastorno de los juegos patológicos se desarrolla a través de varios factores, en el cual entra la genética. La descendencia de un ludópata, donde más se expresa la genética es de abuelos a nietos; regularmente los hijos de los adictos a los juegos de apuestas sufren mucho y son personas que pueden desarrollar trastornos de ansiedad y depresivos por la inestabilidad emocional con que viven.

Planteados los puntos anteriores, se considera que su origen está determinada por factores biopsicosociales. “Estudios realizados en adictos al juego demuestran alteraciones en los neurotransmisores -serotonina, dopamina y noradrenalina-, también ha sido relacionado con los trastornos de la personalidad límite y antisocial. La herencia y el ambiente juegan un papel protagónico en muchos casos.

Una de las preocupaciones en torno a este tipo de trastorno es que, generalmente las personas piensan que la adicción solamente se centra en el juego de casino, pero esas adicciones se observan más en las bancas de apuestas.

Sin embargo, el psiquiatra señala que para que una persona pueda salir de esa enfermedad, la familia es clave, ya que desarrolla uno de los problemas paralelos importantes que es la codependencia.

“Ante un miembro ludópata, la familia tiene que mantenerse con un discurso monolítico, firme, es decir, buscarle ayuda tratando de no pagarle sus deudas, porque si se las paga va a continuar con el juego”, indicó.

El juego patológico problemático, recurrente y persistente provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y se manifiestan porque el individuo presenta cuatro o más de los siguientes criterios:

  • Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para conseguir la excitación deseada.
  • Está irritado o nervioso cuando intenta reducir o abandonar el juego. 
  • Ha hecho esfuerzo repetido para controlar, reducir o abandonar el juego sin éxito.
  • A menudo tiene la mente ocupada en las apuestas, reviviendo continuamente con la imaginación, experiencia de apuestas pasadas, condicionando o planificando sus próximas apuestas, pensando en forma de conseguir dinero para apostar.
  • Apuesta con frecuencia, cuando siente desasosiego, culpabilidad, ansiedad o desamparo o su estado de ánimo está deprimido. 
  • Después de perder dinero en las apuestas, vuelve al otro día para intentar recuperar o simplemente sostener las pérdidas. 
  • El ludópata miente, es deshonesto para ocultar su grado de implicación que tiene en el juego, o la deuda. 
  • Ha puesto en peligro o ha perdido una relación importante, un empleo o una carrera académica o profesional a causa del juego. 
  • Cuenta con los demás para que le den dinero para resolver su situación financiera desesperada, provocada por el juego. 

En ese sentido, el psiquiatra expresó que hay que hacer un gran trabajo en la familia, porque el 50% de los problemas del juego patológico es de genética.

“Hay que trabajar en la prevención y en los tratamientos con las personas que tienen este trastorno, porque el 50% del problema del juego patológico es heredado de la familia, sostuvo Johnson.

Los juegos patológicos se identifican por su grado

El Dr. Rafael Johnson, explicó que hay varios grados en la adicción al juego, uno de ellos es el episódico, que se identifica cuando una persona cumple los criterios diagnósticos en más de una ocasión, si bien los síntomas se apaciguan durante varios meses, por lo menos en período de preocupación, es decir, cuando la persona juega cada tres meses, pero que es persistente. La adicción es leve cuando cumple de cuatro a cinco de los criterios; es moderado cuando cumple seis o siete, y es grave cuando lleva de ocho a nueve criterios. “Las personas con este trastorno se deben ingresar cuando están en el criterio leve”, dijo.

Manifestó que esta psicopatología es más común en el sexo masculino y suele iniciar en la adolescencia; en el sexo femenino su inicio ocurre en edades más avanzadas, aproximadamente entre los 20 y 40 años.

Al referirse a los tratamientos más efectivos, la Dra. Biaris Rodriguez, Psiquiatra dice que es necesario realizar una buena historia clínica para identificar los síntomas y el tratamiento a seguir. “Para reducir los síntomas se pueden utilizar estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos y ansiolíticos en combinación con terapia cognitivo conductual y grupos de apoyo a fin de desarrollar técnicas para reducir el hábito”.

Recomendó que si conocemos un relacionado que tiene algunos de los síntomas mencionados; que ha intentado de manera repetida y sin éxito dejar o reducir el juego, es necesario que acepte que está frente a un problema que afecta al individuo, su sistema familiar y a su entorno social. “Tiene que buscar ayuda de un profesional de la salud mental”, puntualizó la doctora Rodríguez.

Nota: Datos extraídos de diferentes periódicos nacionales e internacionales, revistas y libros, al igual que entrevistas a distintos especialistas.

Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo
Medico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714/ Cel. 809-480-0908.

martes, 29 de mayo de 2018

"Suicidio se apodera de República Dominicana"

El suicidio es el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la muerte. Por lo general es consecuencia de desesperación, derivada o atribuible a una enfermedad física o mental, como la depresión, bipolaridad, la esquizofrenia, trastorno limite de la personalidad,​ el alcoholismo, abuso de sustancias.

​A menudo influyen en él diversos factores estresantes como dificultades financieras o problemas en las relaciones interpersonales. Entre las medidas empleadas para prevenirlo se encuentran: limitar el acceso a los métodos, como armas de fuego y venenos, el tratamiento de la enfermedad mental subyacente o del abuso de sustancias y la mejora de las condiciones financieras. Aunque son comunes las lineas de crisis , hay poca evidencia sobre su efectividad. Pero sin lugar a dudas la prevención y el uso de la concientización y psicoeducación son las principales herramientas ausentes en esta problemática.

En República Dominicana se han registrado 3,629 casos de suicidios desde 2011 hasta el primer trimestre de este año 2017. El método más común que utilizan las víctimas para quitarse la vida es el ahorcamiento con al menos 1,726 muertes, lo que representa aproximadamente el 47% de estos casos.

El promedio de suicidios desde 2011-2016 es de 586 cada año.

El año con mayor cantidad de muertes fue 2012 con 641 fallecimientos, mientras que con una menor cifra se encuentra el 2015 con 547.

Primer trimestre 2017

Durante los primeros tres meses de este año 2017, hubo un total de 113 casos de suicidio, 77 de estos fueron por ahorcamientos, lo que representa más de la mitad de las cifras, según los informes estadísticos del Observatorio de Seguridad Ciudadana (OSC-SC).

Para finales de este año habrá una cantidad estimada de 5.2 suicidios por cada 100 mil habitantes.

El pasado año 2016, ocurrieron 571 suicidios. En este período predominaron los casos cometidos por hombres, con un total de 89 entre las edades de 35 y 44 años. El 60% de las muertes fueron por ahorcamientos, el segundo método más común fueron los envenenamientos.

Mientras que 547 de personas terminaron con su vida en 2015, la tasa para ese año fue de 6.1 suicidios por cada 100 mil habitantes en el país. Los jóvenes fueron los más propensos en atentar contra su vida, con un promedio de edades entre los 20 y 34 años. El ahorcamiento fue un factor común que prevaleció en este período con un total de 323 muertes.

Un total de 557 cegaron su vida en 2014, diez personas más que en 2015, de la cifra 353 murieron ahorcados, lo que representa más del 50 por ciento. El 88% de los casos corresponden a hombres.

En 2013 las estadísticas indican que 568 murieron de esa forma. Un promedio de 47 personas cometieron suicidio cada mes de ese año. Un dato interesante de este período es que la mayor causa de suicidios fue por problemas de salud de las víctimas, según el informe de estadísticas 137 sufrían de algún padecimiento médico.

El año con la mayor cantidad de muertes por ahorcamientos fue el 2012, se registraron 398 casos de suicidios con este método. Durante los doce meses de ese año 641 personas se suicidaron. En Santo Domingo se quitaron la vida 133, en Santiago 78 y en el Distrito Nacional 60.

En el país ocurrieron 632 suicidios en 2011, 332 de estos por ahorcamientos. La provincia con la mayor tasa de muertes fue Santo Domingo con 133 casos. Los suicidios fueron otra vez cometidos en mayor proporción por hombres con un 84 por ciento de las muertes, las edades promedios de las victimas están entre los 15 y 44 años.

Suicidios en la región Latinoamericana

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) determinó en 2014 que en 48 países de la región se realizaban al menos un promedio de siete suicidios cada hora, lo que determina que más de 65 mil personas se quitan la vida en la región de Las Américas cada año.

Al igual, fue descubierto que el suicidio es la tercera causa de muerte más común entre jóvenes desde los 10 hasta los 25 años.

Los hombres son más propensos a cometer suicidios que las mujeres, aunque es curioso que las féminas realicen más intentos de quitarse la vida, según datos extraídos del titulado "Mortalidad por suicidio en las Américas".

Igual que en República Dominicana, en la región de Las Américas que está compuesta por 48 países, el método más común de muerte por esta causa es el ahogamiento, o también conocido como sofocamiento de las víctimas.

Otros métodos usuales son los suicidios con armas de fuego y consumo excesivo de medicamentos o drogas.

En esta región las tasas de suicidio son en promedio 7.3 por cada 100,000 habitantes.

Durante los años 2005 y 2009 los países con mayores cifras de casos suicidas fueron: Guyana (26,2 por 100 mil habitantes), Surinam (23,3), Uruguay (14,2), Chile (11,2), Trinidad y Tobago (10,7), Estados Unidos (10,1), Cuba (9,9) y Canadá (9,7).

Exhortamos a las autoridades a que implementen las medidas necesarias para evitar este tipo de tragedia, que hagan campañas de concientización e involucren a todo el personal del área de la salud desde médicos generales a subespecialistas, muy específicamente de salud mental a implementar un enfoque preventivo, desde las emergencias y el área de triage y consulta ambulatoria, para así valorar mucho mas efectivamente y evitar tantos casos que afectan a la sociedad dominicana.


Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Medico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714/ 809-480-0908.
Nota: datos extraídos en parte de www.listindiario.com.do

lunes, 28 de mayo de 2018

"Movimiento y neuroplasticidad"

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Una nueva investigación sugiere que mover las piernas es crucial para la salud del cerebro; de hecho, ejercitar los músculos de las piernas ayuda al cerebro a producir nuevas neuronas, según expone el trabajo publicado en la revista Frontiers in Neuroscience. Los hallazgos ayudarán a los investigadores a comprender mejor la progresión de las enfermedades neurológicas y de las neuronas motoras.

Ciertamente, tanto los astronautas como las personas que han estado postradas en cama por períodos prolongados experimentan muchos cambios físicos. Por un lado, ya sea debido a la falta de gravedad o al reposo en cama, los músculos tienden a encogerse. De hecho, la ciencia ha demostrado que la actividad muscular restringida afecta a toda la función neuromuscular.

El vínculo entre el movimiento y el cerebro es fuerte

Sabemos que la corteza motora del cerebro envía señales a la médula espinal para que músculos específicos se contraigan. Y, curiosamente, cuando algunas de las áreas cerebrales responsables del movimiento se dañan, el cerebro trata de "repararse" a través de la neuroplasticidad, es decir, la capacidad de las neuronas para reasignar sus conexiones, lo que hace que una parte diferente del cerebro tome el control.

Recientemente, cada vez más investigaciones se han centrado en el efecto de la actividad física voluntaria en la salud del cerebro. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que el ejercicio puede inducir neurogénesis, lo que significa que puede ayudar al cerebro a formar nuevas células nerviosas, y contrarrestar los efectos que el envejecimiento tiene sobre el hipocampo del cerebro, que es la clave del cerebro para la memoria y el tratamiento de la información.

Ahora, un nuevo estudio analiza cómo las células madre neurales se ven afectadas por el movimiento reducido de las piernas. Las células madre neurales son células madres indiferenciadas que se desarrollarán en neuronas u otras células cerebrales.

Los investigadores, dirigidos por Raffaella Adami, de la Università degli Studi di Milano (Italia) realizaron un experimento con ratones, restringiendo su movimiento durante un período de 28 días. Específicamente, las patas traseras de los roedores, pero no las frontales, estaban inmovilizadas. También contaron con un grupo de control de ratones que se podía mover libremente.

Al final del período de estudio, los científicos examinaron la región subventricular del cerebro, una zona clave para la salud de las células nerviosas (y el lugar donde las células madre neurales se diferencian en neuronas), descubriendo que la restricción de la actividad física reducía las células madre neurales en un 70%, en comparación con el grupo de control. Además, los ratones cuyo movimiento estaba restringido, tenían neuronas subdesarrolladas.

La conclusión principal de los nuevos hallazgos es que el ejercicio en las piernas, en particular el ejercicio con pesas, "le dice" al cerebro que produzca neuronas sanas, que son clave para nuestra capacidad para sobrellevar el estrés y los cambios en la vida.

El ejercicio debe ser del tipo que desafía la gravedad: bailar, caminar, correr, subir escaleras, jugar al tenis y levantar pesas son ejemplos de ejercicios de este tipo.

"La salud neurológica no es una calle de sentido único con el cerebro diciéndole a los músculos 'levántate', 'camina', y así sucesivamente" explica Raffaella Adami, líder del estudio.

"Nuestro estudio respalda la idea de que las personas que no pueden realizar ejercicios de carga, como pacientes postrados en cama o incluso astronautas en viajes prolongados, no solo pierden masa muscular, sino que su química corporal se altera a nivel celular e incluso su sistema nervioso se ve afectado negativamente ", concluye Adami.

Referencia: Rafaela Adami y colaboradores, Frontiers in Neuroscience (2018).

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714/ Cel. 809-480-0908.

domingo, 27 de mayo de 2018

Adicción sexual, ¿cómo afecta al que la padece?

El trastorno de hipersexualidad, conocido como adicción sexual corresponde a una condición en la que a un sujeto le resulta imposible controlar su comportamiento sexual.

Según una descripción dada por la American Adicction Society of Medicine , que define la adicción sexual como “una enfermedad primaria y crónica de recompensa cerebral, motivación, memoria y circuitos relacionados“.

La llegada de Internet ha venido para complicar el panorama en este tipo de adicción, ya que no solo se trata de la existencia, alcance y uso de las webs del ciberporno, sino de la práctica sexual desinhibida con personas absolutamente desconocidas, con las que se establecen contactos momentáneos gracias a la facilidad e inmediatez que se establecen en la Red.

Se estima que entre 12 y 30 millones de personas estadounidenses experimentan adicción sexual. Afecta tanto a hombres como a mujeres, si bien la prevalencia en el sexo masculino es mayor.
Causas

Las causas de la adicción sexual permanecen sin estar claras. Pero, lo que se sabe es que la adicción está íntimamente arraigada en el centro de recompensa del cerebro.

El mesencéfalo es el encargado de regular este sistema vital, ya que a medida que la actividad sexual genera una gran cantidad de dopamina, se desencadena la sensación de placer; pero es posible que en personas con adicción sexual, la corteza frontal- donde reside el centro de la lógica y la moralidad- se vea perjudicada por el cerebro medio, confundiendo esta sensación placentera como una función esencial para la supervivencia.

Los estudios realizados en ratas han podido relacionar las lesiones de la corteza prefrontal medial (mPFC) con el comportamiento sexual compulsivo, hallazgo que podría aportar información sobre las causas de la hipersexualidad en los humanos.

Otras investigaciones han encontrado una mayor frecuencia de esta adicción en miembros pertenecientes a familias disfuncionales, así como en personas que han sido objeto de abusos sexuales.

Dificultad en el diagnóstico

Pese o los efectos perniciosos que puede ejercer sobre quienes la padecen, la adicción sexual no ha sido establecido completamente como una condición médica, puesto que resulta dificultoso el identificar la adicción sexual debido a que las personas tienen diferentes niveles de deseo sexual o líbido, por lo que se necesita más investigación para determinar si la adicción sexual existe o no como un trastorno de índole psicológico.

Aunque la adicción sexual puede compartir los mismos sistemas y circuitos de recompensa a nivel cerebral que la adicción a drogas de dependencia, las personas con adicción sexual pueden manifestar adicción a diferentes tipos de comportamiento sexual, hecho que hace que la condición sea más difícil de definir. Además, este trastorno no proviene en sí de los actos realizados por el sujeto adicto, sino más bien radica en la obsesión de llevarlos a cabo.

Síntomas y comportamientos asociados

Los sujetos que son sexoadictos experimentan pensamientos de índole sexual que se manifiestan en su mente de manera persistente y con carácter de urgente, que pese a sus intentos de satisfacerlos, no encuentran la saciedad deseada.

Estos deseos también se ven asociados a sentimientos de culpa y vergüenza, pese a varios intentos de detener, reducir o controlar el comportamiento que consideran anormal, como consecuencia de una toma de conciencia de que los impulsos que experimentan son incontrolables.

Este comportamiento obsesivo que puede llegar a afectar por completo su vida, menoscabando su capacidad para trabajar, mantener relaciones interpersonales- incluidas las románticas- y cumplir con sus actividades cotidianas, ya que se transforma en una obsesión que llega a regular todo el transcurrir y dinámica de su comportamiento.

En algunos casos, la persona puede tener un trastorno parafílico, como pedofilia, que sí corresponde a un trastorno diagnosticable, con un claro componente de angustia y disfunción del comportamiento sexual.

Conductas típicas por el sujeto adicto al sexo:
  • Masturbación compulsiva.
  • Uso persistente de la pornografía.
  • Actos extremos de sexo lascivo, unido a la práctica de sexo sin protección.
  • Gran cantidad de tiempo invertido en cibersexo.
  • Visita a prostitutas o práctica de la prostitución.
  • Incapacidad para contener los impulsos sexuales y respetar los límites de los demás participantes en el acto sexual.
  • Insatisfacción persistente en el que la actividad sexual no llena sus expectativas sexuales ni emocionales.
  • Obsesión por resultar atractivo a otros individuos, en conjunto con deseos de estar enamorado y comenzar nuevos romances, lo que a menudo lleva a una cadena de relaciones fracasadas.
  • Tiempo y energía excesiva gastada para obtener sexo, manifestar comportamientos altamente sexuales y en recuperarse de un encuentro
  • Renunciar a participar en actividades sociales, recreativas o laborales debido a su adicción.
  • Ira motivada por causas de índole sexual, donde el individuo se angustia, siente una gran ansiedad e inquietud, llegando a comportamientos violentos si no puede canalizar su urgencia sexual.
Diagnóstico y criterio sugerido

Los síntomas de adicción sexual pueden asemejarse a los de otras adicciones, pero los criterios diagnósticos para la adicción sexual siguen en discusión, además que puede ser confundido con un deseo sexual o líbido elevada.

Dentro de los criterios existentes, el Dr. Aviel Goodman, director del Minnesota Institute of Psychiatry, ha propuesto criterios similares a los que se usan en la adicción a drogas, considerándose una adicción sexual cuando un patrón de comportamiento cause un daño o angustia significativos en quien lo padece.

Para recibir un diagnóstico, una persona debe mostrar al menos tres rasgos determinados, relacionados con su conducta sexual, durante un período de 12 meses. Estos comportamientos estudiados se relacionan con el grado de la tolerancia y los problemas derivados de la abstinencia sexual.

Complicaciones

Los estudios han demostrado la existencia de un fuerte vínculo entre la adicción sexual y el asumir riesgos, aún sabiendo que puede haber consecuencias de gravedad para la salud, como infecciones de transmisión sexual (ITS), lesiones físicas o consecuencias emocionales.

El comportamiento sexual compulsivo y sin tratamiento puede dejar al individuo con sentimientos intensos de culpa y baja autoestima. Algunos pacientes pueden desarrollar ansiedad y depresión severa.

También existen consecuencias legales, si el acto sexual es ilegal o públicamente perjudicial, como en el exhibicionismo.

Tratamiento

La adicción, en general, puede ser difícil de tratar, ya que a menudo el afectado racionalizará y justificará su conducta y patrones de pensamiento, pudiendo negar que existe un problema.

Los centros de tratamiento y los grupos de autoayuda pueden ayudar con la adicción sexual, como una instancia de contención y charla -sin vergüenza ni culpa- con personas que están afectadas por la misma adicción.

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
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"Cerebro y sexualidad"

El sexo y sus efectos en el cerebro

¿Cómo afecta el sexo al cerebro y resto del cuerpo? Esta es una pregunta que los individuos y los científicos se han hecho.

Los estudios han demostrado que éste puede tener efectos para quemar grasa y reducir el apetito y hasta para ver qué tan bien funciona el corazón. Más aún, una investigación publicada en 2016 en el Journal of Health and Social Behavior encontró que las mujeres que tienen sexo satisfactorio podrían estar mejor protegidas contra el riesgo de padecer de presión arterial alta más adelante en la vida.

Ahora, los investigadores se están enfocando a entender cómo el sexo influye en la actividad cerebral y la liberación de las hormonas en el sistema nervioso central, conduciendo a cambios en el estado de ánimo, el metabolismo y la percepción del dolor.

De acuerdo con los resultados, que fueron publicados durante la primera semana de abril en portal cibernético Medical Today, tanto para los hombres como para las mujeres, se ha demostrado que la estimulación sexual y la satisfacción aumentan la actividad de las redes cerebrales relacionadas con el dolor y los estados emocionales, así como con el sistema de recompensa.

La estimulación 

Un estudio realizado en 2005 por investigadores del Centro Médico Universitario de Groningen en los Países Bajos demostró que la estimulación del pene erecto aumentaba el flujo sanguíneo en la ínsula cerebral (quinto lóbulo del cerebro) que se ha relacionado con el procesamiento de las emociones, percepción del gusto y el olfato, el deseo, así como con las sensaciones de dolor y calor.

Un estudio anterior de la misma universidad, que se centró en las regiones del cerebro que se activaron en el momento de la eyaculación, descubrió que había un aumento en el flujo sanguíneo al cerebelo, que también desempeña un papel clave en el procesamiento de las emociones.

El orgasmo femenino

Mientras tanto, un estudio realizado el año pasado por científicos de la Universidad de Rutgers en Newark, Nueva Jersey, sobre qué pasa en el cerebro durante el orgasmo femenino, encontró que se “activaron significativamente” las cortezas prefrontal y orbitofrontal, la ínsula, la circunvolución cingulada y el cerebelo.

Estas regiones del cerebro participan de diversas maneras en el procesamiento de emociones y sensaciones de dolor, así como en la regulación de algunos procesos metabólicos y la toma de decisiones.

Por otro lado, un estudio realizado en 2016 en la Northwestern University sugirió que la estimulación rítmica y placentera asociada con el orgasmo pone al cerebro femenino en un estado de trance. El autor del estudio, el Dr. Adam Safron, comparó el efecto de los orgasmos femeninos en el cerebro con el inducido por el baile o la música.

“La música y la danza pueden ser las únicas cosas que se acercan a la interacción sexual en su poder para arrastrar los ritmos neuronales y producir absorción sensorial y trance”, escribe el neurocientífico en el informe sobre los resultados.

La actividad hormonal

En esencia, de acuerdo con los estudios, las anteriores reacciones que produce el sexo en el cerebro significan que la actividad íntima puede afectar el estado de ánimo, ya sea para bien o para mal.

En sus efectos positivos están la mejoría del estado de ánimo, así como la relajación psicológica y fisiológica.

Estas sensaciones placenteras obedecen al dictamen de la liberación de la hormona oxitocina (o la hormona de la felicidad, que está relacionada con el comportamiento sexual de cada uno) que se produce en la región del hipotálamo, una glándula hormonal ubicada en el centro del cerebro, que controla y regula cada una de las funciones del orgasmo.

Pero mientras que el sexo en general es aclamado como un gran remedio natural para los bajones emocionales, éste también puede hacer que después de practicarlo la persona se sienta mal.

Los investigadores aseguran que la llamada “disforia poscoital” afecta a un pequeño segmento de la población. Las causas de esta condición todavía no se conocen, pero se apunta a que podrían estar ligadas a eventos traumáticos del pasado.

Un mejor dormir

Los estudios han demostrado que las relaciones sexuales también pueden mejorar el dormir. Y esto se debe a que después del orgasmo, el cuerpo también libera niveles más altos de la hormona prolactina, que juega un papel clave en el sueño.

Investigadores de la Universidad Central de Queensland en Australia también plantearon la hipótesis de que la liberación de oxitocina durante el sexo puede actuar como un sedante, lo que lleva a una mejor noche de descanso.

Los estudios también dicen que el sexo puede conducir a un mejor funcionamiento cognitivo en la vejez, protegiendo tanto a los hombres como a las mujeres de la pérdida de la memoria y otras discapacidades cognitivas.

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
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sábado, 26 de mayo de 2018

"Cambios cerebrales y sustancias psicoactivas"



Las personas que padecen dependencia de sustancias o drogadicción sienten la necesidad incontrolable de consumir dicha sustancia con el objetivo de tener sensaciones placenteras o, a largo plazo, de poder alcanzar un estado anímico normalizado. Las drogas provocan modificaciones en la estructura del cerebro, alterando el sistema dopaminérgico, que provoca las sensaciones de placer; impiden tener el control de las emociones y provocan alteraciones fisiológicas muy perjudiciales, algunas, potencialmente mortales. Según cuál sea la droga, pueden producirse daños en los órganos, alteraciones de la memoria, fallos cardíacos o respiratorios, destrucción de tejidos…

El consumo de drogas de diferente naturaleza está extendido a lo largo del mundo. Se considera droga a cualquier sustancia que es capaz de modificar los circuitos cerebrales hasta el punto de crear una necesidad física y psicológica, y que tiene efectos nocivos en el organismo. Existen drogas legalizadas, como el alcohol y la nicotina; y drogas cuyo uso no está permitido: cocaína, cannabis opiáceos como la heroína, y drogas sintéticas (sustancias que no están en la naturaleza), como la metanfetamina o el éxtasis.

Todas ellas, legales o no, crean adicción, producen efectos nocivos en el organismo y modifican la estructura del cerebro. Dependiendo de la dosis y la rapidez de la administración, y también de la propensión de la persona que consume, los efectos adictivos son más o menos intensos. Pero, ¿cómo actúa una droga en el cerebro?

Modifica el circuito del placer

La clave de la dependencia de sustancias reside en la segregación de neurotransmisores en el cerebro, como la dopamina, que son los responsables de sensaciones de placer y bienestar. Las drogas alteran el sistema dopaminérgico del cerebro, causando una gran sensación de placer para después producir un bajón intenso. Lo que hacen en realidad es disminuir los receptores de dopamina. Por ello, cuanto más se consume, más tiempo tardan los niveles de dopamina en subir de nuevo, por lo que el individuo necesitará cada vez más cantidad y frecuencia de la misma sustancia. El consumidor acaba necesitando las drogas para sentirse “normal”.

En estado natural, las personas experimentamos placer ante determinadas actividades necesarias para la supervivencia. Segregamos dopamina ante la alimentación, la práctica de relaciones sexuales, la relación con los otros, el enamoramiento… Y también ante otras actividades, como la pintura o la música. Pero en un caso de drogodependencia, la persona deja de sentir placer ante actividades que antes le resultaban agradables, dado que su sistema dopaminérgico está tan alterado que el placer solo vuelve a aumentar si vuelve a consumir. En la búsqueda de sensaciones placenteras, repetirá la conducta una y otra vez, perdiendo la capacidad de tomar decisiones racionales.

Disminuye la capacidad de controlar las emociones

El área del cerebro encargada en la toma de decisiones racionales es la corteza frontal. En cambio, la amígdala es el centro del sistema límbico, parte primitiva donde se concentran las emociones. Uno de los efectos de las drogas es que interfieren en la relación entre la corteza frontal y la amígdala. Por tanto, se dificulta el proceso de toma racional de decisiones, de control de sentimientos y deseos, y de emitir juicios.

Esta es la razón por la cual bajo la influencia de alguna drogas las personas parecen más desinhibidas. Por ejemplo, una persona habitualmente tímida puede convertirse en alguien muy hablador tras beber una o dos copas de vino. Otra consecuencia de este efecto es el aumento de la agresividad. Según la vulnerabilidad de cada persona, drogas como el alcohol o la cocaína pueden crear estados de cólera.

Altera la memoria

Durante la exposición a una droga se ve afectado el hipocampo, un área del cerebro que está relacionada con el aprendizaje. El hipocampo interviene en el proceso de la memoria y el alcohol y la marihuana son dos sustancias ante las que este área es particularmente sensibles. Por eso, después de estar bajo la influencia de alguna de ellas es posible presentar ciertos olvidos, denominados “lagunas mentales”. 

Afecta a la coordinación 

El cerebelo es el encargado de los procesos de movimiento y los reflejos. Es especialmente sensible a sustancias como el alcohol. Uno de los efectos del consumo de alcohol es la falta de coordinación de los movimientos y la articulación de las palabras.

Altera la percepción

Hay drogas que pueden desajustar la percepción del paso del tiempo, como los opiáceos. La heroína provoca una sensación por la cual el tiempo parece transcurrir más lento. En el caso de los cannabinoides, como la marihuana, pueden impedir que se perciba correctamente el tiempo de reacción. Este efecto es especialmente peligroso en conductas como la conducción. Otras drogas pueden causar sensación de irrealidad o, incluso, producir alucinaciones.

Produce estrés

El estrés está muy implicado en las adicciones, tanto como factor de riesgo en el inicio de una dependencia como consecuencia del abuso de las drogas. Determinadas sustancias estimulantes liberan cortisol en el cerebro, la hormona del estrés. El estrés puede aumentar el sistema dopaminérgico, lo que explica que las emociones fuertes y situaciones límite puedan resultar placenteras para algunas personas.

Daños en el organismo

Además de modificar profundamente y a largo plazo la estructura del cerebro, la exposición prolongada a las drogas produce otros cambios en el organismo muy peligrosos. Algunos pueden resultar mortales.

Algunas sustancias, como la cocaína, o la heroína, inhiben el centro respiratorio; la metanfetamina puede producir arritmias y fallos cardíacos. Todo ello aumenta el riesgo de muerte por sobredosis.

El cuerpo sometido a las drogas también puede sufrir un aumento de la temperatura corporal, en el caso del éxtasis, lo que se conoce como hipertermia. Puede ser mortal.

Reducen la fertilidad. Muchas drogas producen una disminución de la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. El alcohol y el tabaco destruyen las células germinales en ambos sexos, y la marihuana disminuye la producción de espermatozoides.

Destruyen los tejidos. A largo plazo, las drogas pueden causar la muerte de células de algunos tejidos. Sustancias como la heroína o la cocaína, especialmente cuando son aspiradas por la nariz, se acumulan en los vasos sanguíneos, produciendo vasoconstricción. 

Este efecto vuelve rígidas a las venas y las obstruye, impidiendo la llegada de riego sanguíneo a tejidos y órganos. Por ello, muchas células de estructuras que rodean la nariz y la boca pueden morir, produciéndose la pérdida de tejido.
 
La pérdida de dientes, por la afectación del tejido gingival, es un problema frecuente en personas drogodependientes. También es frecuente que presenten un aspecto envejecido y demacrado.

Otras drogas pueden producir enfermedades asociadas a su consumo. El abuso del alcohol se asocia, además, con problemas de hígado, estómago y varios tipos de cáncer. La nicotina, por su parte, es un factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de pulmón, cáncer de la cavidad orofaríngea y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Además, las drogas están asociadas a actividades de riesgo. Es muy frecuente entre las personas drogodependientes compartir jeringuillas o practicar sexo sin protección, con el riesgo de contagiarse el virus del VIH, hepatitis B. Además, la incidencia de accidentes de tráfico, heridas graves, agresiones sexuales, ataques violentos, caídas y suicidios aumenta con el uso de las drogas.

La drogadicción, dado que provoca notables modificaciones en la estructura del cerebro, puede considerarse una enfermedad cerebral. Cuando una persona es incapaz de controlar el impulso de consumir, o quiere parar pero no es capaz, estamos hablando de un problema de adicción y necesita recibir ayuda. El tratamiento pasa por una desintoxicación, además de un proceso de deshabituación, con ayuda de fármacos y terapia psicológica. Lo más importante es que una persona con adicción a las drogas puede recuperar sus funciones cerebrales normales si recibe la ayuda adecuada. Cuanto más joven se inicie el tratamiento, más probable será la recuperación, dado que el cerebro joven es mucho más plástico.

Esta plasticidad cerebral tiene una contrapartida, y es que cuanto antes se inicie el consumo de drogas, más probabilidades hay de caer en una adicción. La edad de inicio de consumo de drogas se sitúa entre los 15 y los 22 años. Por tanto, las campañas de prevención en edades tempranas son fundamentales para evitar caer en una dependencia.

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
Tel. 809-557-4714./ Cel. 480-0908.


jueves, 24 de mayo de 2018

"Cambios cerebrales por el uso de la tecnología"


Sin lugar a dudas nuestros niños y adolescentes estan envueltos en un mundo con más estímulos y en contacto constante con las tecnologías. Esas son algunas de las grandes diferencias entre los jóvenes de hoy y los de hace tan solo veinte años. 

 "Antes los jóvenes tenían que buscarse las rutas para llegar a la información y solo llegaban a una parte. Hoy el acceso a ese contenido es inmediato y en cantidades ingentes. La presión no está en cómo acceder a los datos, sino en con qué nos quedamos", explica Diego Redolar, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y experto en neurociencia y psicobiología.

El cerebro, prosigue Redolar, "es adaptativo, y está haciéndose más efectivo a la hora de buscar y seleccionar". "Esto significa que los aspectos funcionales del encéfalo, que además no acaba de formarse por completo hasta los veinte años, cambien y que un niño que haya utilizado las tecnologías desde muy pequeñito trabaje y procese de forma diferente. No cambia la estructura, pero sí la capacidad plástica", añade. Esto no quiere decir, aclara, "que sea ni peor ni mejor. Simplemente, que tendrá otras estrategias cognitivas. 

¿Qué puede ocurrir? Que estos niños y adolescentes estén súper acostumbrados a la inmediatez, y que cuando se produzca una demora su cerebro no esté preparado para ello".

Relaciones sociales

También puede suceder, añade Beatriz Gavilán, doctora en Neurociencias y neuropsicóloga, y también docente de la UOC, que el uso excesivo de tabletas o redes sociales disminuya la exposición del tú a tú. "Si uno no se expone nunca a ciertas situaciones, es mucho más difícil que aprenda cómo estar en un grupo". 

"Pongamos, por ejemplo, el caso de los videojuegos –propone Redolar–. El problema no está en el uso de los mismos, que además hay estudios que señalan que pueden mejorar ciertas capacidades cognitivas como pueda ser la atención, sino en que el adolescente le dedique muchas horas y deje de hacer ejercicio, de relacionarse con sus iguales... Eso es lo que podría tener efectos negativos".

Lo que sí se ha demostrado, continúan ambos, son las consecuencias negativas que produce el estrés en el desarrollo del cerebro. "Cuando se sufre estrés a largo plazo, el sistema da una respuesta a ello. Mientras que el estrés en los adultos suele relacionarse con el trabajo, en los adolescentes, en concreto, se suele dar cuando perciben una falta de control en una situación que les preocupa. Puede ser una separación de los padres, una desestructuración familiar, o cuando se sufre acoso escolar o bullying", señala el profesor de la UOC. Ante estos hechos, el profesor recomienda a los progenitores que estén atentos por si su hijo sufre una situación vital estresante para poder intervenir en ella y evitar males mayores.

Por último, otro de los factores que puede afectar al correcto desarrollo cerebral es el consumo de drogas como el alcohol y la marihuana. "Pueden generar cambios en diferentes regiones cerebrales y modificar el funcionamiento de la corteza prefrontal, todavía inmadura", concluye este docente.


Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
CENTRO MEDICO ANACAONA
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martes, 22 de mayo de 2018

"Tener plata te cambia el cerebro"

El estatus socioeconómico de las personas puede afectar su salud cerebral de una manera inesperada. Un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad de Texas ha revelado algunas relaciones antes desconocidas entre el estatus social y las aptitudes cognitivas.

En el estudio participaron 304 personas de edades comprendidas entre los 20 y los 89 años, clasificadas según su nivel educativo, su carrera profesional y sus ingresos. De este modo se determinó su nivel socioeconómico y se llevó a cabo una tomografía por resonancia magnética que determinó su densidad neuronal y su estado de salud. 

Las investigaciones anteriores demostraron que los cerebros de los niños pueden cambiar si se educan con carencias en su educación, nutrición y acceso a la atención sanitaria.

"Sabemos que el estatus socioeconómico influye en la estructura del cerebro en la infancia y en la vejez, pero surgió una brecha en la investigación", señaló el doctor Gagan Wig, neurocientífico de la Universidad de Texas en Dallas, citado por la revista especializada Pnas.

No obstante, los resultados del estudio demuestran que el nivel socioeconómico sigue afectando al desarrollo y salud de nuestro cerebro, características determinadas por la fuerza de las conexiones neuronales y por la masa de sustancia gris.

Así, los adultos de mediana edad —con edades comprendidas entre los 35 y los 64 años— mostraron una fuerte correlación entre su nivel socioeconómico y su actividad cerebral. Esto implica que presentaban un riesgo considerablemente menor de sufrir demencias o enfermedades en la vejez como el Alzheimer, el Parkinson o la pérdida de memoria.

Mientras tanto, las personas con un nivel económico más bajo mostraron signos de envejecimiento cerebral algo prematuro, lo cual indica que son más propensas a sufrir demencias propias de una edad avanzada.

El estudio concluye que está probada la influencia de un entorno determinado en nuestra salud cerebral. Asimismo, subrayan que aún hay muchos aspectos ambientales que también pueden afectar la salud mental de una persona, como por ejemplo la reducción del estrés, el aprendizaje activo, el uso de las funciones cognitivas y la forma física.

Sin embargo, esta teoría ya ha sido cuestionada por otros científicos. Así, el profesor Derek Hill, un especialista en imagenología médica del University College de Londres, señaló en una entrevista para The Independent que "el estudio es demasiado pequeño como para proporcionar evidencias claras de un vínculo —entre entorno y salud mental— y una investigación más profunda ayudaría a aclarar si los hallazgos son reales o aleatorios".

Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
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lunes, 21 de mayo de 2018

"Aislamiento y Salud Mental"



Un estudio con ratones demuestra que la soledad genera una sustancia química que nos vuelve más agresivos y temerosos.

El aislamiento crónico tiene efectos graves sobre la salud mental en los mamíferos: suele asociarse con depresión y con el trastorno de estrés postraumático en los humanos, por ejemplo. 

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Cell y llevado a cabo por un equipo de investigadores de Caltech (EE. UU.) ha descubierto que el aislamiento social provoca, además, la acumulación de una sustancia química concreta en el cerebro, y que al bloquear esta sustancia química se eliminan los efectos negativos del aislamiento, lo que podría tener aplicaciones potenciales para tratar trastornos de salud mental en los seres humanos.

El estudio, llevado a cabo con roedores, confirma y amplía observaciones previas, pues los experimentos demostraron que el aislamiento social prolongado conduce a una amplia gama de cambios de comportamiento. Estos incluyen una mayor agresividad hacia ratones desconocidos, miedo persistente e hipersensibilidad a estímulos amenazantes.

Por ejemplo, cuando los ratones se encontraban con un estímulo amenazante, aquellos que habían sido aislados socialmente permanecían inmóviles, petrificados ante el miedo, mucho después de que la amenaza hubiera pasado, mientras que los ratones de control volvían a un estado normal poco después de que se eliminara la amenaza. Estos efectos se observaron con un aislamiento social de dos semanas, pero no con un aislamiento de 24 horas, lo que sugiere que los cambios observados en las respuestas de agresión y miedo requieren aislamiento crónico o aislamiento a largo plazo.

En un estudio previo de una mosca del género Drosophila (mosca de la fruta), los expertos habían descubierto que un neuroquímico particular llamado taquiquinina (con estructura similar a los opiáceos) desempeña un papel crucial en la promoción de la agresión en las moscas aisladas socialmente. La taquicinina es un neuropéptido, una molécula de proteína corta que se libera de ciertas neuronas cuando se activan. Los neuropéptidos se unen a receptores específicos en otras neuronas, alterando sus propiedades fisiológicas y, por lo tanto, influyendo en la función del circuito neuronal.

Para investigar si el papel de la taquiquinina en el control de la agresión inducida por el aislamiento social podría conservarse evolutivamente de insectos a mamiferos, los científicos recurrieron a ratones de laboratorio. En ratones, el gen de taquiquinina Tac2 codifica un neuropéptido llamado neuroquinina B (NkB). Tac2 / NkB es producido por neuronas en regiones específicas del cerebro del ratón, como la amígdala y el hipotálamo, que están involucradas en el comportamiento emocional y social.

Los investigadores encontraron que el aislamiento crónico conducía a un aumento en la expresión del gen Tac2 y la producción de NkB en todo el cerebro.

Sin embargo, la administración de un fármaco que bloquea químicamente los receptores específicos de NkB permitió a los ratones estresados comportarse normalmente, eliminando los efectos negativos del aislamiento social. Por el contrario, el aumento artificial de los niveles de Tac2 y la activación de las neuronas correspondientes en animales normales, no estresados los condujo a comportarse como animales angustiados y aislados.

Los investigadores también inhibieron la función de Tac2 y sus receptores en múltiples regiones cerebrales específicas. Descubrieron que la supresión del gen Tac2 en la amígdala eliminaba el aumento de los comportamientos de miedo, pero no de la agresión, mientras que, a la inversa, la supresión del gen en el hipotálamo eliminaba el aumento de la agresión pero no el miedo persistente.

"Este enfoque nos permitió comparar los efectos de diferentes manipulaciones de señalización Tac2 en la misma región del cerebro, así como comparar los efectos de la misma manipulación en diferentes regiones del cerebro", aclara David J. Anderson, coautor del trabajo. 

Aunque el experimento se llevó a cabo en ratones, tiene implicaciones potenciales para comprender cómo el estrés crónico afecta a los humanos.

"Los humanos tienen un sistema de señalización Tac2 análogo, lo que implica posibles traducciones clínicas de este trabajo", dice Moriel Zelikowsky, líder del estudio.

Referencia: "The Neuropeptide Tac2 Controls a Distributed Brain State Induced by Chronic Social Isolation Stress"Cell (2018). 

Dr. Arnulfo V. Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
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