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jueves, 19 de noviembre de 2015

"Encefalitis por anticuerpos antirreceptor de N-metil-D-aspartato (anti-NMDAR)": reporte de un caso

Autores: Paulina González-Latapi, Mayela Rodríguez-Violante, Amin Cervantes-Arriaga, Juan Manuel Calleja-Castillo y Alberto González-Aguilar.


RESUMEN

La encefalitis por anticuerpos contra el anti-NMDAR es un trastorno autoinmune caracterizado por síntomas neuropsiquiátricos, movimientos hipercinéticos e incluso hipoventilación central. Fue descrita recientemente y ya se considera una de las principales etiologías de encefalitis de origen no infeccioso. Describimos el caso de un hombre de 16 años de edad al que se le identifica la presencia de anticuerpos anti-NMDAR. Se describe detalladamente la evolución y la gradual recuperación, así como una breve revisión de este síndrome. Según nuestro conocimiento, se trata del primer caso comprobado de encefalitis por anti-NMDAR en México.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: Gaceta Médica de México. Año 2014, 150:348-51

miércoles, 18 de noviembre de 2015

"El ion calcio como segundo mensajero en el desarrollo del sistema nervioso"

Autores: Mauricio León-Iza y Ángel Zarain-Herzberg
RESUMEN

El ion Calcio (Ca2+) tiene un papel muy importante como segundo mensajero en el desarrollo del sistema nervioso (SN). La formación del encéfalo es un proceso complejo que ocurre bajo la dirección de un programa génico predefinido y la influencia del medio ambiente. El cerebro se origina en la etapa embrionaria de una porción restringida del ectodermo primitivo, el ectodermo neural, del cual nacen los precursores neurales. Desde allí, estas células deben migrar hasta su destino final, proliferar, diferenciarse y establecer contactos específicos. Durante estos eventos, ellas y su descendencia censan una gran variedad de señales extracelulares, ante las cuales responden conforme a su programa génico para dar lugar a la morfogénesis del SN. En dicho proceso, el Ca2+ participa como segundo mensajero, dado que las señales mediadas por Ca2+ acoplan los eventos membranales generados por las señales extracelulares con las cascadas bioquímicas citoplásmicas y los programas de expresión génica nucleares requeridos para el neurodesarrollo. El estudio de la transducción de señales por medio del Ca2+ durante el desarrollo del SN ha sido fundamental para comprender los mecanismos moleculares y celulares por los cuales se forma el encéfalo y se producen alteraciones de dicho proceso. En este trabajo de revisión presentamos algunas evidencias del papel del Ca2+ en los principales hitos del neurodesarrollo, con el objetivo de proporcionar el conocimiento actual del tema en el desarrollo del sistema nervioso y las alteraciones de dicho proceso. Palabras clave: calcio, inducción neural, neurogénesis, migración neuronal, navegación axonal, sinaptogénesis.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México, México, D.F., Año 2010.

"Psicología del Terrorismo"


El horror que provocan las acciones terroristas conduce –e induce- a no pocos periodistas, políticos y agentes de la ley a opinar sobre las motivaciones psíquicas o las posibles patologías mentales de los terroristas. Esta actitud es lógica, pero lleva a cometer excesos explicativos en la medida que se terminan vertiendo opiniones psicosociológicas acerca de los terroristas y del terrorismo que no se corresponden en ningún caso con los datos que arroja la investigación psicológica y sociológica al respecto.

Puede que el exceso más tópico sea el de considerar a los terroristas como personas con trastornos mentales severos por lo que, simplemente,están locos o son psicópatas. Después de todo, la mayoría de las personas –población delincuencial incluida- no contempla la idea de poner una bomba-lapa debajo de un coche, secuestra, extorsiona, tortura, degüella a quienes considera como sus enemigos ideológicos o decide inmolarse por una causa. Pero la verdad es que este planteamiento carece de cualquier clase de verificación empírica. Se ha estudiado a muchas personas que pertenecen –o han pertenecido- a diferentes grupos armados y en diferentes partes del mundo, y la conclusión general de tales estudios es nítida: la inmensa mayoría de los sujetos investigados no ha tenido nunca un trastorno psicopatológico serio, y la prevalencia de las diferentes psicopatologías entre ellos no es diferente de la que existe entre el resto de la población.

Por supuesto, habría terroristas que podrían ser perfectamente psicópatas de tipo integrado y, en tal caso, la crueldad propia de estos individuos les haría candidatos idóneos para ejecutar matanzas, torturar o provocar daño a terceros sin pensárselo dos veces. Pero es que, si pensamos desapasionadamente en la sintomatología asociada al Trastorno Antisocial de Personalidad (TAP), también nuestro vecino de podría serlo. Más todavía: si atendemos a las características principales del psicópata es fácil comprender por qué es harto difícil que el terrorista medio sea un psicópata de manual; la pertenencia a un grupo armado es algo equivalente -así lo ve la inmensa mayoría de quienes se suman a ellos- a ser parte de una estructura militar en la medida que requiere de coordinación entre sus miembros, la subordinación a un fin superior se valora por encima de cualquier otra consideración personal, la aceptación de relaciones de autoridad, el acatamiento de las órdenes de otros sin cuestionarlas, cierta idea perversa del honor, así como mantener relaciones sociales prolongadas y positivas hacia otros componentes del grupo de referencia. Tareas que, en suma, son inasumibles para un antisocial, cuyos principales rasgos de personalidad son el egocentrismo, el narcisismo, la incapacidad para mantener relaciones sociales duraderas, el camaleonismo, la capacidad para la mentira y la carencia de empatía.

Los terroristas tampoco son simples locos. Hemos de pensar que los legos en psicología o psiquiatría –la inmensa mayoría de la gente- tienden a tener opiniones bastante desacertadas al respecto de lo que son las patologías mentales, sus manifestaciones, evaluación, diagnóstico y pronóstico. De hecho, coloquialmente, la gente suele emplear el término de locura para referirse fundamentalmente a la esquizofrenia, sus variantes y sus manifestaciones, no siendo pocos los que creen erróneamente que la esquizofrenia es el trastorno mental más común. Así por ejemplo, la depresión es una patología extremadamente común entre la población, pero nadie nos diría que un depresivo, en cualquiera de sus formas, es un loco. Sin embargo, lo que tampoco se suele comprender es que la esquizofrenia es una dolencia tan incapacitante para el sujeto que la padece que raramente podría desempeñarse con éxito en actividades tan complejas y estructuradas como la del terrorismo. Por otro lado, el porcentaje de esquizofrénicos que cometen asesinatos –u otros delitos- es menor que el arrojado por la población no esquizofrénica. Y ello aún a pesar de su mala prensa.

Lo cierto es que no hay un patrón de personalidad tipo que pueda adecuarse a la mayoría de los terroristas y, como ocurre en todos los grupos humanos, tienden a reproducir los patrones estadísticos de la población general en todos los sentidos. Por ello, quizá sea más aconsejable referirse a los rasgos psicológicos más frecuentes entre los terroristas en lugar de expresarnos en términos de perfiles estructurados y generales de conducta. De hecho, para los sujetos dedicados a este tipo de actividades que atentan contra el conjunto de una sociedad sin ser, al mismo tiempo, enfermos mentales o antisociales, se ha reservado la conceptualización de asociales. Los criminales impulsados por reactividad asocial -entre los que cabría incluir no sólo a los terroristas, sino también a los componentes de bandas juveniles, crimen organizado, grupos políticos extremos, e incluso a los componentes de algunas sectas violentas- son transgresores para con la norma social o viven en permanente conflicto con ella, a causa de haber pasado la mayor parte de su existencia en un ambiente emocional amoral frente a ciertos factores vinculados a colectivos e idearios que aceptan cualquier medio para conseguir sus propios fines.

El asocial que cristaliza en torno a ideologías o religiones extremas es capaz de grandes pruebas de lealtad para quienes considera como los suyos, a la par que odia hasta extremos inusitados a quien confiere el papel de opresor o enemigo a la causa. Ello implica que no suele presentar desviaciones claras de personalidad con excepción de las que puedan asociarse a la asunción irracional de la ideología, fe o propósito del grupo al que pertenece.

El problema del terrorista no es que nazca como tal, o que simplemente enferme en algún momento de su vida, sino que se hace como es. No es que posea una personalidad monstruosa o gravemente enferma, sino que es el resultado de una socialización enfermiza. Como en toda afirmación generalizadora, claro está, hay excepciones pero es evidente que son las menos a tenor de la infinidad de casos conocidos y estudiados. Es por ello que habitualmente se atribuyen al terrorista –e incluso al propio fenómeno del terrorismo- determinadas características psicológicas y sociodemográficas que no tienen correspondencia con la realidad científica como son la elevada impulsividad, la baja autoestima o la baja clase social.
La ruta hacia el terrorismo

Deberíamos distinguir, en este sentido, entre terroristas laicos, y terroristas religiosos, pues los itinerarios vitales que les llevan a ingresar en sus grupos respectivos tienden, por lo que se sabe, a ser bastante diferentes.

El terrorista laico, que es el impulsado por motivaciones de carácter socio-político e ideológico, es una persona que comienza su andadura vital en una familia que defiende determinada ideología minoritaria en la transcripción privada, de manera silenciosa. Esta ideología forma parte de las conversaciones habituales de los adultos en el hogar, del estilo de vida en general del grupo familiar, y termina por generar en los críos que se educan en ella cosmovisiones perversas del mundo. Al pasar por la escuela, el chico así sensibilizado, continúa su adoctrinamiento al aprehender una visión de la historia perniciosa y maniquea en la que hay buenos y malos, y se aglutina en torno a grupos o pandillas de amigos así como otras instituciones -ya sean laicas o religiosas. En estos últimos colectivos de socialización secundaria se legitima la muerte de los malos, de esos que son culpables de todos los males históricos que aquejan a quienes defienden la ideología de la que él participa.

Llegado a este punto, el adolescente ha desarrollado un perfil psicológico dicotómico que le lleva a observar la realidad de manera blanca y negra, sin matices. Las cosas son buenas o son malas sin término medio y, además, se ha convencido plenamente de que está en el bando de los buenos, lo cual termina por desarrollar en él una tendencia hacia la proyección. De tal modo, siempre adjudicará a los que ha convertido en malosla responsabilidad sobre sus propios actos e ideas. En este punto, el joven ya está preparado para ser captado por el grupo terrorista y será allí donde culmine su adoctrinamiento final.

La segunda vía de acceso al terrorismo laico viene dada por un proceso de conversión. Este tipo de chavales nunca han pertenecido al grupo ideologizado desde la niñez. Vienen de fuera –a veces son inmigrados- y se han educado en familias ajenas a esa ideología perversora en la que han crecido los otros. En muchas ocasiones, sus apellidos, el color de su piel, su credo religioso, su cultura, su extracción social o su estilo de vida delatan su no pertenencia y se han convertido en factores que les han llevado al aislamiento social. A menudo han sido observados como parte de los opresores, de los culpables, y han sido por ello víctimas de toda clase de acosos. Sin embargo, en algún momento alguien tiene un gesto humanitario, les tiende la mano y les incorpora al colectivo. Sufren en ese momento una especie de transmutación al convencerse de que todos aquellos elementos por los que eran estigmatizados han desaparecido en la misma medida que han sido aceptados porque han logrado convertirse en algo distinto, en algo que antes no eran. Han dejado de ser odiados y discriminados porque ya no son malos. El alza inesperada en su prestigio social les convierte, pues, en presas fáciles de cualquier clase de adoctrinamiento ideológico.

Una vez dentro del grupo terrorista, ambos chicos –el educado y el converso- ven la vida de diferente manera a como la observaban con anterioridad. Una de las cosas que más habitualmente se escucha entre los terroristas cuando se les pregunta acerca de lo que sintieron al ingresar en la banda es la sensación de atracción, de aventura, de gozo, de extraordinario idealismo. Por fin se está haciendo algo relevante con la propia vida y se va a luchar por algo que merece la pena provocando al enemigo, al malo, al opresor, dolor y sufrimiento por sus tropelías.

En el caso del terrorista religioso, el itinerario puede comenzar en la familia o fuera de ella. Hay casos en los que el terrorista procede de familias radicalmente religiosas y ocasiones en las que viene de familias de talante marcadamente laico. El primero acaba ingresando en el grupo terrorista de manera natural, como si fuera algo lógico y coherente con su experiencia personal, con su formación y con su pasado. De hecho, la historia del terrorista nacido en una familia de religiosidad fanática arranca ya en la misma cuna. Es en el entorno familiar donde se le enseña a odiar al infiel, donde se le explican quienes son los enemigos y donde se les empieza a adoctrinar en la idea de que es legítimo responder con la violencia y el terror a las injusticias recibidas por defender determinada fe, con total independencia de que éstas sean reales o ficticias. Son por lo común niños educados en el miedo. Miedo a dioses castigadores que detestan el pecado y la infidelidad, y que por ello les harán acreedores de los más temibles suplicios si les fallan; muchachos adoctrinados en escuelas de severa disciplina en las que todo gira alrededor de la religión, y en las que se les enseñará que causar dolor a los infieles, a los apostatas y a los enemigos de todo en cuanto ellos deben creer es algo honroso, justo y necesario.

Con el paso de los años se convencerán de que no hay mayor honor que morir en la lucha por la verdad, en la senda de la fe, y que este es el camino rectilíneo hacia el paraíso. En tales condiciones, es lógico que el muchacho, llegado el momento adecuado, acepte convertirse en un guerrero de la fe e incluso inmolarse en la batalla contra los infieles si así se requiere.

El camino del terrorista religioso procedente de familias laicas es más tortuoso, pues muchas de las cosas precedentes no se le han enseñado desde la infancia. Sucede, no obstante, que a menudo la familia debe emigrar y trasladarse a otros países en los que él ya no es uno más. Es habitual que muchos de estos chicos desarraigados del origen, sometidos al influjo de una cultura que no es la suya, desarrollen identidades difusas y tiendan a buscar incesantemente un significado para su propia existencia. En estos casos, la falta de integración social, la discriminación, la xenofobia o el racismo de que pueden ser objeto juega un papel muy relevante en su conversión. Basta con que aparezca alguien en sus vidas que empiece a influirles con determinadas ideas de grandeza religiosa y con buscar en el abrazo de la fe la cura a las humillaciones que reciben. Se trata de un claro proceso de captación sectaria. Al final, este joven pasa más horas con el grupo religioso que con su propia familia, de la que puede llegar incluso a desvincularse por completo. Hará, así, un cursillo acelerado de formación en la verdad religiosa que se le ofrece, cerrándose por completo a toda integración en su sociedad de destino y buscando únicamente el apoyo y la interacción con quienes comparten sus ideas y su fe.

Llegará, pues, un momento en el que el chico que antes se sentía sólo y débil, empezará a sentirse fuerte y convencido de su superioridad moral. En este punto sólo será necesario que alguien le adoctrine acerca de las injusticias que han recibido a lo largo de siglos quienes han tenido la valentía de defender lo que él defiende.
Dinámica de grupo

Los jóvenes reclutados por una banda armada culminan en ella su adoctrinamiento, consistente básicamente en la desconexión moral de la persona. Algo equivalente a lo que experimentan muchos soldados en periodo de guerra y sometidos a la tensión del combate: el sujeto aprende a actuar de manera violenta frente al enemigo –al que se convierte en simple objeto- sin límites ni autocensura. Para que esto suceda, hay que enseñar al individuo a reinterpretar el significado de la violencia así como a reevaluar las conexiones existentes entre víctimas y victimarios. Una reevaluación con diferentes elementos:
Desinhibir el lenguaje. El lenguaje no es inocente. Dependiendo de cómo decimos las cosas cambian de ser, porque el lenguaje modela los patrones de pensamiento. Esto se sabe bien dentro de las sectas y de los grupos terroristas. De hecho, una de las cosas que primero se enseña al joven recién reclutado en una banda armada es a utilizar la terminología del colectivo. Una terminología eufemística destinada a enmascarar o a embellecer las acciones más terribles. Esta es una de las razones por las que casi todas las organizaciones terroristas de nuestro tiempo han elegido nomenclaturas que eluden la palabra terrorismo e inciden en otras que provocan en el sujeto imágenes de libertad, de evocación, de movilización militar u otros valores.
Juego de contrastes. Los grupos terroristas se esfuerzan por formar debidamente a sus componentes acerca de los agravios supuestos o reales por los que luchan y ante los que se debe reaccionar. En otro caso, las actividades terroristas carecerían de sentido al no tener referentes en los que cimentarse. Da igual que el agravio en que se justifican los terroristas sea verdadero o falso, e incluso da igual que ese agravio, aunque fuese cierto, haya dejado de existir porque para el terrorista seguirá existiendo, seguirá en el presente, y seguirá justificándole.
Comparaciones históricas. Los grupos terroristas muy a menudo tienden a comparar lo que hacen en el presente con lo que otros grupos similares hicieron en el pasado, y con los resultados que obtuvieron. Así, es tópico que los grupos terroristas muestren reiteradamente a sus nuevos miembros ejemplos de situaciones en las que el ideal terrorista triunfó para mostrarles que el objetivo se puede conseguir si se tienen la suficiente paciencia y perseverancia.
Comparaciones sociales. Los grupos terroristas se alimentan de las contradicciones que existen entre diferentes colectivos sociales acerca de lo que es, o no es, terrorismo. Así, es habitual la relativización de los actos y el argumento de que unos llaman atentado a lo que otros llaman acto heroico. Lamentablemente, la acción de muchos gobiernos y medios de comunicación tiende a legitimar este relativismo cuando evalúan de diferente modo las acciones de los diferentes grupos o las acciones ilegales de otros estados.
Necesidad de violencia. Es habitual que el grupo terrorista argumente que la violencia que emplea es necesaria y se justifica en dos elementos: su eficacia y el hecho de que nadie escucharía sus demandas si obrase de otro modo. Así por tanto el terrorista a menudo manifiesta sentirse obligado a utilizar la violencia por quienes no le dejan otra salida.
Disociar la responsabilidad. El grupo terrorista enseña a sus miembros que, en última instancia, los resultados de sus actos son culpa de sus propias víctimas. Al fin al cabo, ellos son los opresores, los que no reconocen sus derechos o los que agreden a su fe. El terrorista no se siente responsable de sus crímenes, pues es su víctima quien le ha provocado.
Difuminar la responsabilidad. El terrorista particular tampoco puede sentirse responsable de sus barbaries en la misma medida que las valora como resultado de una mentalidad colectiva, y las ha puesto en práctica siguiendo las directrices de quienes mandan en el grupo. Pero es que es la mente grupal la que decide qué es lo moral y, partiendo de la base de que se considera a la víctima responsable de su propia destrucción, agredirla y destruirla puede llegar a convertirse en un imperativo moral para el grupo y sus componentes. Esto fortalece la idea que el terrorista tiene de sí mismo como un soldado a la fuerza que lucha en una guerra defensiva porque alguien tiene que dar un paso al frente y hacer la debida justicia.
Minimizar las consecuencias. Claro está que desde el punto de vista del terrorista sus acciones son necesarias para la consecución de otros fines más elevados y esto, en sí mismas, las hace embellece a sus ojos. Sólo las víctimas sufren –que es lo que tienen que hacer por ser quienes son-, pues para los oprimidos a quienes defiende son logros en el camino hacia la justicia. En estas condiciones, la autocensura desaparece por completo. Esto hace que se confundan gravemente quienes defienden que mostrar a los terroristas los resultados tremendos de sus atentados podría sensibilizarles o hacerles cambiar de opinión. Antes al contrario, incluso podrían tener el efecto indeseado de reforzarles en su actitud. El terrorista no empatiza con sus víctimas porque no puede permitírselo, pues entonces dejaría de poder hacer bien un trabajo que es necesario hacer.

Como puede observarse, los grupos terroristas funcionan de manera muy parecida a las sectas destructivas, fidelizando y programando al sujeto en torno a ideas pervertidas y visiones distorsionadas de la realidad que se convierten en el centro de su existencia y en el acicate necesario para que haga lo que tiene que hacer sin remordimientos, sin autocensura y sin pensar en las consecuencias. Esto implica, por supuesto, que raramente sufren de patologías mentales -insistimos, no más que el resto de la población general- y que, al igual que las personas atrapadas en las dinámicas sectarias, son perfectamente recuperables siempre que podamos apartarles del colectivo que les mantiene inmersos en esa perversión, ya sea aislando al individuo de su influencia o bien desmantelando el propio grupo de referencia.


Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo


Fuente:blogs.ucjc.edu/ Dr. Francisco Pérez Fernández

martes, 17 de noviembre de 2015

"El poco ejercicio del cerebro por uso excesivo de tecnología genera alzhéimer más severo"

Santo Domingo- El poco ejercicio del cerebro, producto del uso excesivo de la tecnología, que ya dificulta hasta memorizar un número telefónico de un familiar, puede generar alzhéimer más severos y a menos edad, advirtió el neurólogo José Silié Ruiz.

También alertó por la cantidad de derrame cerebral que se están produciendo en jóvenes, lo cual atribuyó al uso de drogas, alcohol, estimulantes sexuales, energizantes, exceso de horas en fiestas y falta de sueño.

“Droga, alcohol, todo en exceso, indudablemente que el organismo cobra el precio”, dijo el reconocido medico en el programa Aquí es la Noticia que se transmite por el canal 25 los domingos a la 9:00 de la noche bajo la dirección y conducción de Fernando Quiroz, la conducción de Iranna Flavia Luciano, y la producción de Ingrid Cruz Espinal.

El descuido con la presión arterial, dijo, es uno de los factores de riesgo en los casos de accidentes cerebro vascular.

“Por ahí andan miles de dominicanos que nunca se han chequeado la presión arterial”, indicó, tras rechazar el argumento de muchos de que no asisten al médico porque no le duele la cabeza o están muy jóvenes.

Resume, que a consecuencia de la vida moderna, las personas pagan un alto precio por la comodidad, con estrés, problemas cardiacos y derrames cerebrales.

“El estrés es necesario. Una pequeña dosis es lo que nos permite la acción, estar activos. Pero el estrés es mediado por una serie de sustancias que el cerebro envía al torrente sanguíneo, y como es abierto, usted no puede decir ‘yo me voy a estresar de 8:00 a 10:00 de la noche’”, expreso. Explica que un estrés producido a las 8:00 de noche aun después de la 11:00 de la noche, la persona durmiendo, está impactada porque circula en su cerebro esa cantidad de sustancia.

Expuso que cuando se está sometido a un fuerte estado de estrés la persona no siente ni gripe, pero que cuando acaba esa situación comienzan los dolores de cabeza, de cuello, estómago. El organismo le cobra el precio por los excesos.

Puso como ejemplo que abundan los jóvenes entre 20 y 30 años que expresan sus deseos de ser ricos rápidamente sin trabajar. Desean un carro nuevo o un apartamento, y cuando no lo pueden lograr sufre y se angustian. Ese es un estrés generado por el deseo desmedido por lo material.

“No le gusta subir por escaleras, sino por ascensor. Quieren llegar de cero a cien, sin pasar por 80 ni 90”.

Estimulantes

Como una locura califico el doctor Silie el uso en exceso de estimulantes sexuales. Se preguntó cómo un hombre utiliza esos productos para hacer algo que puede lograr de manera natural. “Esos son productos para ser usados cuando hay disfunción, pero el empeño de sentirse convertido en un ‘superman’ cobra el precio”, manifestó.

Son medicamentos de mucha seguridad, excepto cuando hay cardiopatía, que hay que tener mayor cuidado. En sentido general recomendó moderación y uso adecuado, preferiblemente indicado por un médico.

La felicidad

El bienestar es un estado de ánimo de ser feliz con lo que se tiene, explico el doctor Silie. “Usted siente una sensación de placer porque consiguió comerse un mangú con salami, pero si usted aspira a caviar y champagne, y no lo tiene, usted va a ser infeliz, no va a lograr bienestar” , agregó.

En tanto, definió el placer como el gusto por las cosas materiales y lo que se puede medir, por ejemplo, fue al cine, le gustó la película; se tomó una copa de un buen vino, le gustó el vino.

“Pero el concepto de felicidad es mucho más complejo. No la busque en ninguna parte, nadie le va a dar a usted felicidad”, dijo. La felicidad tiene diez “is”, pero cinco son las básicas: Intima, intrínseca, individual, inmediata, intransferible

La más importante de ellas es la intima porque la felicidad se vive de manera individual.

Falta ejercicio del cerebro

“Oye, a todos nos ha pasado, se te dañó el celular, a quien vas a llamar…a tu casa, ya ni el -número de teléfono- de tu oficina tú te sabes”, manifestó Silie por el poco ejercicio que se esta sometiendo el cerebro.

Cuando el cerebro no tiene la demanda, si no se le estimula, o no se le usa a través de lectura, estudios o se le reta se producen alzhéimer más severos y a menos edad.

Se refirió a la reciente advertencia del físico ingles Stephen Hawking, quien ha predicho que en cien años las maquinas nos gobernaran.

El cerebro tiene más celular que estrellas del firmamento. “Son billones de células, y de conexiones” indico Silié fascinado.

Si pudiéramos extender la sustancia gris externa que permite pensamiento lógico y creatividad, tuviera el tamaño de una mesa de dominó, agregó.

“Y si se pudiera extender el cerebro, tuviera el tamaño de un cancha de tenis, por eso es que su forma es arrugada”,

Con dos hemisferios, derecho e izquierdo. La capa que cubre el cerebro es la sustancia gris. El resto es sustancia blanca, y dentro, una especie de almendras, que son los ganglios basales, también de sustancia gris, ahí es donde se produce alteración cuando hay mal de Parkinson.

“Yo recuerdo la primera vez que vi un cerebro, que lo tuve en mis manos. Es una especie de coliflor, su forma”, expreso el especialista, con más de 30 años experiencia,

Su fascinación por el estudio del cerebro comenzó en el segundo año de medicina cuando ganó por concurso el cargo de monitor de neuroanatomía, una especie de profesor ayudante. Preparaban los cerebros, médulas y pares craneales.

Estar vinculado al inicio a la neuroanatomía lo llevó a interesarse a la neurociencia. Al llegar a estudiar a Inglaterra, tras su paso por el hospital Luis Eduardo Aybar, prefirió la neurología.


Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo


Fuente: www.elnacional.com.do

lunes, 16 de noviembre de 2015

"Identifican las complicaciones durante el embarazo que puede causar la epilepsia"


"A veces, no se considera que el embarazo de una mujer con epilepsia sea de riesgo cuando está bien tratada. Sin embargo, demostramos que lo es", sostiene Luz Viale, una joven médica tocoginecóloga rosarina que acaba de publicar los resultados de un análisis de casi tres millones de embarazos en 25 años. "Aunque no es alto, existe riesgo de algunas complicaciones obstétricas más allá de las malformaciones congénitas por el tratamiento que ya se conocían", dice.

La idea surgió durante una beca de formación en medicina basada en la evidencia en la Unidad de Investigación de la Salud Femenina de la Universidad Queen Mary de Londres. Allí, enseguida se convencieron del valor que tendría poder llenar un vacío que aparece cuando una mujer con epilepsia le pregunta al médico qué podría pasar si queda embarazada. La mayoría de los estudios publicados aportan respuestas sólo sobre los efectos de los fármacos anticonvulsivantes durante la gestación y las malformaciones congénitas fetales que podrían aparecer.

"La incertidumbre siempre es peor", agrega Viale, que obtuvo su beca de la organización EMB Connect Collaboration mientras trabajaba en el Centro Rosarino de Estudios Perinatales. "Las mujeres preguntan qué les puede pasar si quedan embarazadas y nuestros resultados les permitirán a los médicos responderles con más seguridad qué riesgos existen y, también, que no son tan grandes", comenta a LA NACION. "Es importante que los profesionales los conozcan para que los puedan detectar precozmente, si aparecen, y adecuar rápido los controles obstétricos", dice.
Las complicaciones

El equipo, que también incluyó a investigadores del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el Hospital Queen Elizabeth de Birmingham y el Consorcio de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Madrid, seleccionó los estudios de mejor calidad publicados entre 1990 y 2015 para revisar la probabilidad de que las mujeres con epilepsia tengan ciertas complicaciones obstétricas cuando quedan embarazadas.

En un total de 2.837.325 embarazos de mujeres con y sin epilepsia, el equipo observó que la enfermedad aumenta un 60% el riesgo de aborto espontáneo y un 62% las chances de tener que inducir el parto, respecto de las embarazadas sin epilepsia, según publica el equipo en The Lancet. Crece también entre un 54 y 59% el riesgo de tener una hemorragia pre o posparto, la cesárea, el parto prematuro (antes de la 37a semana) o la hipertensión gestacional. La restricción del crecimiento fetal es otra complicación y su riesgo aumenta un 56%.

En cambio, la epilepsia no pareció influir en el riesgo de que el parto se adelante demasiado (antes de la 34a semana), que la mujer desarrolle diabetes durante la gestación o que el bebe necesite cuidados intensivos. Este trastorno neurológico tampoco influye de manera significativa en la mortalidad fetal o neonatal.

"Medir los riesgos de estas complicaciones es esencial para asesorar y cuidar adecuadamente a las pacientes epilépticas -indicó Viale-. Aunque su aumento para las diferentes complicaciones obstétricas no es alto, es significativo. Entonces, hay que estar atentos para poder detectar precozmente los trastornos hipertensivos del embarazo y los problemas de crecimiento del bebe. La mayoría de las pacientes epilépticas que están bien evaluadas, tratadas y controladas desarrollan un embarazo satisfactorio."

Lo ideal, según agregó, es que la enfermedad esté en remisión antes de la gestación. Uno de los factores de riesgo es haber tenido convulsiones previas al embarazo.

Ramiro Quintana, ex-vicepresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva y asesor científico de Procrearte, opina que este estudio es sobre "una asociación más frecuente" de lo pensado. Tras revisarlo a pedido de "LA NACION", señaló: "Los resultados finales pueden dejar tranquilas a las pacientes con epilepsia sobre varias complicaciones importantes que aumentan durante el embarazo por encima del promedio para la población general. La diferencia es significativa, pero mínima".

Viale, que se está especializando en fertilidad, asegura que faltaba este tipo de información para los médicos y las pacientes. "Es importante que las mujeres sepan que estos riesgos existen y que con un control y un seguimiento obstétrico adecuado, tendrán un buen embarazo", agrega.

Quintana recomienda que las mujeres con epilepsia confíen sus controles prenatales y el parto a profesionales y centros familiarizados con embarazos de alto riesgo. "Es una investigación importante que, hasta ahora, ningún equipo había realizado", sostuvo el especialista.

Transmisión sin Epilepsia

Transmisión Con Epilepsia



"El Cerebro Obeso"

Les traigo una pequeña sorpresa hoy. Se trata de "El cerebro obeso", un nuevo libro en el que he estado trabajando con mucha intensidad los últimos meses y que me ha obligado a dejar un poco descuidada mi actividad por internet, como los blogs y las redes sociales. De nuevo se trata de una obra de divulgación sobre la obesidad y el sobrepeso, sus implicaciones y sus posibles soluciones, con la ciencia como telón de fondo. Pero la novedad es la perspectiva apasionante y en general poco conocida desde la que se trata todo ello: la de nuestro cerebro.

Creo que el subtítulo - "Las claves para combatir la obesidad están en el cerebro" - y la sinopsis de la contraportada son bastante autoexplicativos sobre su contenido: "La obesidad crece imparable y sus efectos negativos sobre la salud también. Las campañas e iniciativas para combatir el sobrepeso que se han lanzado por todo el mundo han resultado infructuosas. Eliminar los kilos que nos sobran se ha convertido en una pesadilla interminable.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué nos estamos equivocando?. Estudios realizados durante los últimos años sugieren una nueva y prometedora perspectiva, en torno a una idea central: ¿Y si las claves de la obesidad no están en el estómago, sino en el cerebro? Un apasionante viaje por las disciplinas científicas relacionadas en el cerebro y la nutrición, la endocrinología, la neurología, la psicología y la psiquiatría, a la búsqueda de respuestas. ¿Cómo controla el cerebro la ingesta de energía? ¿Por qué a veces comemos sin necesitarlo? ¿Existe la adicción a los alimentos? ¿Cómo nos influye el marketing alimentario? ¿Se pueden cambiar los malos hábitos y adelgazar?"

Les tengo que confesar que estoy bastante emocionado, siento como si fuera el primer libro que publico. Aunque confío en que esta nueva perspectiva les resultará muy interesante, como me resultó a mí cuando empecé a profundizar en ella.

Estas fueron las palabras del autor de este importante libro, la alientación y en consecuencia el estado físico de nuestro cuerpo es un reflejo de nuestra dinámica mental, neurobiologicamente hablando, aunque hay factores agregados que pueden producirnos un desbalance en nuestro peso, pero entiendo y comparto el criterio expuesto por el autor, el centro de la saciedad se encuentra ubicado en el hipotálamo y este es un componente especial del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, eje afectado en un alto porcentaje del paciente mental, la ansiedad nace ahí en ese eje, la alteración del patrón sueño, alimentario, y otras áreas mas que son fundamentales en la conducta del ser humano en su día a dia, yo aun no leo este libro pero sin lugar a dudas, destaca un tema bastante importante de nuestros tiempos y lo hace desde un punto de vista muy científico, al parecer vale la pena leerlo.

Publicado: Dr.Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.cienciaparaadelgazar.blospot.com




domingo, 15 de noviembre de 2015

"Beber demasiado alcohol en edad mediana aumenta el riesgo de Enfermedad Cerebrovascular"

Tomar demasiado alcohol en cualquier edad es muy perjudicial pero se ha demostrado recientemente mediante un estudio, que beberlo en la edad mediana puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), así como facilita la hipertensión o la diabetes. Este estudio demuestra que las personas que toman más de dos bebidas al día tienen en promedio un riesgo 34% mayor de sufrir un accidente cerebrovascular. Así mismo, las personas que beben mucho entre los 50 y los 69 años tienden a sufrir ACV mucho antes que los que no.

La autora principal del estudio es Pavla Kadlecova, estadística del Centro de Investigación Clínica del Hospital Internacional de la Universidad de Santa Ana, en la República Checa, y afirma: “Nuestro estudio mostró que beber más de dos bebidas al día puede acortar el tiempo hasta que se sufre un ACV en aproximadamente 5 años”.

Para realizar este estudio, se utilizó un total de 11.644 gemelos suecos del mismo sexo que rellenaron los formularios entre 1967 y 1970. En el año 2010, este registro contaba con un seguimiento de 43 años en el que se incluyeron los expedientes del hospital y datos relativos a las causas de fallecimiento. Así mismo, se clasificó a los participantes en: personas que bebían nada, que bebían poco, de manera moderada o mucho.

De toda la muestra, un 30% padeció ACV. Las comparaciones entre datos mostraron que para los que bebían mucho, el alcohol supuso un riesgo alto de esta enfermedad a partir de los 50 años. Comparativamente, las personas que bebían poco o nada no tuvieron aumentos en el riesgo de padecer el accidente cardiovascular.

Cuando tuvieron en cuenta a los gemelos idénticos, se descubrió que los hermanos que habían sufrido este padecimiento, efectivamente habían consumido unas cantidades más elevadas de alcohol que los que no habían sufrido la enfermedad. Esto es un claro indicador que el riesgo de padecerla es independiente de la genética o del estilo de vida de la etapa infantil.

Aunque este estudio indica la clara relación entre las dos cosas, no está muy claro el motivo de esa relación. Algunos expertos dicen que es porque el alcohol diluye la sangre, y como consecuencia se aumenta el riesgo de un ACV hemorrágico rompiéndose un vaso sanguíneo dentro del cerebro. Otros expertos afirman que esto está asociando a la hipertensión, con lo cual esto influye directamente a tener dicha enfermedad cerebrovascular. Todavía no están claros los motivos.

Las directrices que recomiendan los organismos de salud son como máximo dos bebidas al día para hombres, y una para mujeres.

Publicado: Dr. Arnulfo V. Mateo Mateo

Fuente: www.diariosalud.net